La checa Simona Barbora, de 37 años de edad, inició el Camino de Santiago en Lapie, Francia. Ha llegado a Compostela totalmente enamorada de las pequeñas iglesias que se ha ido encontrando en su peregrinación. "Son lugares llenos de paz y religiosidad".Algo muy importante para esta mujer católica, cuya voz se quiebra al recordar los momentos mágicos vividos durante sus largas caminatas. "Cuando necesitas meterte dentro de ti, para pensar y hacer una recapitulación de lo que ha sido tu vida, y analizar cuáles han sido tus errores y tus aciertos, la Ruta es el lugar perfecto. La naturaleza que te encuentras a tu paso y las pequeñas iglesias te ayudan a conseguirlo".
A pesar de la dureza de algunas etapas, especialmente en los días de lluvia, Simona nunca pensó en abandonar. "Cuando llovía se hacía muy duro caminar, pero yo intentaba sentirme bien y cambiar mi mente para pensar de manera positiva. Te dices a ti misma venga y tratas de olvidarte de la lluvia, el frío o el calor. En tu vida real tienes muchas opciones, pero en la Ruta tienes que seguir adelante, no hay otra alternativa".
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