28 octubre 2009

CREACIÓN de la parroquia de SAN JOSÉ de MILLADOIRO

“Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes”. La principal manifestación de la Iglesia tiene lugar en la participación plena y activa de todo el pueblo santo de Dios de manera especial en la Eucaristía, profesando la fe verdadera en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Es Jesús quien “nos reúne en la gran comunidad de la Iglesia” de todo tiempo y lugar; por eso, en el templo y en la Iglesia comunidad todo habla de Él. Los cristianos hablamos de un Dios que lo trasciende todo en cuanto Padre, principio y fuente, y lo penetra todo por su Palabra y lo invade todo en el Espíritu Santo. El hombre es consciente de la infinitud y de la inmensidad de Dios, no circunscrito a los límites del espacio y del tiempo, pues “siendo Señor de cielo y tierra, no habita en templos hechos por manos del hombre”. Pero el Dios de la Alianza quiso habitar en medio de su pueblo: puso su morada en el monte santo, Jerusalén, porque su alegría era habitar en medio de los hombres. Cuando llegó la plenitud de los tiempos, “el Verbo se hizo carne y puso su morada entre nosotros”, para liberarnos de todas las esclavitudes y conducirnos a la vida eterna.