6.- San Martín Pinario

igl8Por toda Galicia entre las aldeas y los lugares, incluso los más abandonados y retirados, había siempre un pequeño o grande claustro con su  iglesia donde los  benedictinos, monjes y monjas, vivían rezando y trabajando, ora et labora”, como un oasis de paz, una antesala del paraíso en la tierra, un lugar donde acudir los paisanos y la gente y había allí cultura, atención espiritual, la celebración y canto de la liturgia, e incluso una escuela, un mercado, los oficios y trabajos  de  la  gente.  Desde  san  Martín  Pinario, para los monjes, y san Pelayo de Antealtares, para las monjas, se coordinaba esa red de prioratos y comunidades monásticas.

El edificio actual tiene una fachada de gran armonía en estilo neoclásico de la mitad del siglo XVIII, diseñado por Fernando de Casas, fachada, claustro principal, igual que las torres del Obradoiro de la Catedral, más próximas al barroco. En la bajada hacia el Hostal y san Francisco se ven, al nivel del suelo, restos del antiguo monasterio románico. Los monjes benedictinos estuvieron encargados desde el descubrimiento de la Tumba de Santiago en el s. IX de velar por el cuidado de la misma y el culto en la primitiva Catedral. Los monjes, como vocación en la Iglesia, han marcado la historia y la geografía de Galicia y de toda la Iglesia con su presencia diseminada por el rural, como una red de atención, espiritual, pero también material, especialmente antes del desarrollo medieval de las ciudades donde los mendicantes ocuparían su lugar.

Hoy en día es el Centro de Estudios de la Iglesia, donde se formar los futuros sacerdotes (el Seminario) y quien quiera conocer mejor la Iglesia, la Biblia, su historia y su razón de ser. También hay una hospedería para turistas y peregrinos, la Escuela de Trabajo Social, la Catequesis de Galicia, etc.

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