Amar hasta el extremo

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo (…) «¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis «el Maestro» y «el Señor», y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis» (Juan 13,1-15). Mi Jesús, mi Amado… ya no queda más que decir… solo aprender a amar como Tú, viendo cómo me amas Tú…

Maite LópezAmando hasta el extremo · https://youtu.be/hxCelg9G4h8

Elena Fernández Andrés · https://twitter.com/poverellacm

Jesús es bajado de la cruz y entregado a su Madre +

“Y a ti, una espada te traspasará el alma» (Lc 2, 35). Ella que había dado la vida al Hijo, recibe ahora su muerte. Esta estación está esculpida en la Piedad de Miguel Ángel con una gran belleza. Pero si alguno de nosotros ha contemplado en la realidad la entrega del cuerpo de un hijo a su madre, veremos que es «una espada que atraviesa el alma». En tantas guerras donde mueren niños y jóvenes, en atentados, en accidentes, en peleas… aquí está el cuerpo de Jesús en brazos de María.

ACTUALIDAD

Es la estación de quienes no soportan su suerte y se separan de la cruz. Aquellos que ya no pueden más. Aquellos que no encuentran un motivo para vivir. Que ya no esperan nada. Que no se aceptan. Los suicidas, las infidelidades de cualquier clase que destrozan el alma. Los que se van de su casa. Los que soportan situaciones límite. Los que en este tiempo despiden a los fallecidos de Coronavirus. Los bosques de ataúdes en un Pabellón de Hielo.

TÚ, YO, NOSOTROS

Nuestras indiferencias y frialdades ante situaciones límite. La postura del hijo mayor, que se queda y no entiende al que se va de casa. ¿He ofrecido siempre una actitud de acogida, de escucha o he contribuido a crear una atmósfera cargada de moralismo, donde yo me creo en el lugar adecuado y los otros son los que se equivocan?

Señor Jesús, méteme en la cabeza que yo me «sostengo» en cuanto me «sostienen» los clavos. Los clavos de la coherencia, del sacrificio, de la convicción, del encuentro contigo en la oración del amor… Sí, mi fidelidad depende de la profundidad con que me penetren los clavos, del compromiso de saber lavar los pies de mis hermanos.

Montse de Javier · Comunidade Caná