• Una profesional del sector de la limpieza efectúa la séptima de las invocaciones a San Roque y a San Sebastián en esta novena extraordinaria

En Santa María la Mayor de Pontevedra, este miércoles 12 de agosto ha proseguido la novena extraordinaria de rogativa y acción de gracias a San Roque y a San Sebastián. La invocación de hoy la ha hecho una persona del sector de la limpieza, Ana Belén Rial Nieto. Admite haber pasado mucho miedo y angustia, ante la posibilidad ya no solamente de haberse podido contagiar ella misma, sino de transmitir el virus a sus familiares, lo que la llevó a distanciarse incluso dentro del hogar: “Tomé la decisión de no abrazarlos y de no tener ningún contacto físico con ellos durante 32 días; eso ha sido lo más duro que he pasado como madre”. Como integrante de uno de los sectores esenciales, Ana Rial se mantuvo activa incluso durante el confinamiento, cuando sintió de forma muy especial el cariño y la preocupación de la ciudadanía hacia aquellos trabajadores implicados directamente en la lucha contra el coronavirus: “Me hizo sentir muy reconocida en mi trabajo, que habitualmente suele pasar más desapercibido”.

Ahora pide que no se baje la guardia, para evitar que se repitan los peores momentos de la pandemia, especialmente cuando sigue habiendo muchas personas que a diario se esfuerzan por contener la enfermedad. Por ello, pide Rial Nieto la intercesión de San Roque y San Sebastián para que “todos los ciudadanos se puedan sentir seguros en los espacios públicos y privados de cuya limpieza y desinfección nos encargamos”.

La novena extraordinaria continuará hasta el día viernes 14, inclusive, por partida doble: en horario matutino, en la Real Basílica de Santa María la Mayor, a las 11:00 h., en este caso con invocación; y en horario vespertino, en la Capilla del Santo, a las 19:00 h. En cuanto a las invocaciones, mañana jueves tomará el relevo una persona del ámbito de la docencia, Elisa Sierra Martínez.

 

INVOCACIÓN AL GLORIOSO SAN ROQUE Y A SAN SEBASTIÁN

Queridos San Roque y San Sebastián,

Han sido largos meses de confinamiento, desescalada y nueva normalidad, en los que hemos vivido momentos difíciles, tanto como sociedad como individualmente. En mi caso concreto, he tenido que enfrentarme directamente a esta pandemia, al pertenecer a uno de los llamados sectores esenciales: el de la limpieza.

Yo viví una experiencia laboral con completa responsabilidad, a pesar del miedo a este virus desconocido, por la falta de información y por estar expuesta a una situación alarmante y extrema, sin saber si yo podría cogerlo o estar asintomática y, lo peor, contagiar a mis seres queridos, por lo que tomé la decisión de no abrazarlos y de no tener ningún contacto físico con ellos durante 32 días; eso ha sido lo más duro que he pasado como madre: no poder abrazar, ni acercarme demasiado a mis hijos. Fueron días de mucha angustia y, por eso, ahora no debemos bajar la guardia: en nuestras manos está evitar que todo este miedo y toda esta angustia vuelvan a repetirse, extremando las medidas de prevención.

Como experiencia positiva y aprendizaje, que también la tuve, fue notar todo el cariño y todo el afecto de los vecinos de Pontevedra. En este sentido, lo que más me llegó, fue la atención de varias personas que se acercaron a mí, preocupadas por mi salud, lo que me hizo sentir muy reconocida en mi trabajo, que habitualmente suele pasar más desapercibido. Por eso doy gracias a estos dos grandes santos y patronos que nos han protegido y nos siguen protegiendo de esta pandemia del Covid-19.

Queridos San Roque y San Sebastián, os pido:

– Salud para mi familia y para todos los vecinos de Pontevedra, especialmente pensando en aquellos que, como yo, en el sector de la limpieza, todavía seguimos batallando a diario contra el coronavirus.

– Que sigáis luchando a nuestro lado, dándonos fuerza para seguir llevando a cabo nuestro trabajo, con la máxima profesionalidad posible, de cara a que todos los ciudadanos se puedan sentir seguros en los espacios públicos y privados de cuya limpieza y desinfección nos encargamos.

Ana Belén Rial Nieto