La playa de Oza fue utilizada por los habitantes del barrio de Os Castros para bañarse durante muchos años. Hoy se encuentran en ella varaderos de reparación de buques e instalaciones náuticas.

A sus espaldas se yergue un pequeño edificio de marcado carácter histórico: la capilla de Oza, antigua sede de la parroquia de Santa María. Ésta se trasladó al barrio de Monelos en el siglo XIX. El paraje natural se completaba con la desaparecida playa del Lazareto, llamada así por haber albergado el edificio donde pasaban la cuarentena los pasajeros que llegaban enfermos al puerto y más tarde los soldados de la guerra de Cuba.

Actualmente, la capilla se encuentra desacralizada y es propiedad del Sergas por hallarse en el recinto del Sanatorio de Oza; ha sido restaurada en 1993.