Esperanza, Proximidad y Fraternidad, motivaciones para el trabajo permanente

El domingo 6 de junio se celebra el día de Caridad y este año con motivo de la festividad del Corpus Christi trabajamos, unidos y en comunión, bajo el lema general “Seamos Más Pueblo”. La Semana de la Caridad está enmarcada en una profunda reflexión en un momento en el que la visibilidad de Cáritas y todo el trabajo que se realiza desde la institución es más intenso y pensando siempre en las personas más necesitadas.

Por todo ello en este tiempo de unidad te pedimos que cambies tu estilo de vida, de mirada, de tiempo, y que no pases de largo. “Vive consciente de todo y busca la coherencia en tu vida personal y en las decisiones que tomas con otras personas. Los cambios se gestan desde un nosotros compartido”, se señala en el manifiesto oficial del presente año para celebrar el Día de Caridad con la finalidad de recrear nuestras relaciones para sostenernos y cuidarnos de una forma nueva

Pueblo de Dios

En Cáritas nos gusta pensar que el mundo es un pueblo habitado por más de 7.000 millones de vecinos y vecinas que se conocen y se ayudan. Un pueblo en el que todo lo que ocurre nos importa y nos afecta porque todos somos Pueblo de Dios y nadie debería quedarse fuera, por lo que se hace una invitación de salir al encuentro del mundo para escuchar y acoger a los demás. Para ello se hace una invitación a tender las manos, el gesto y la mirada. Es una invitación para ser más Pueblo de Dios que sale al encuentro del mundo.

Esperanza, Proximidad y Fraternidad

Nuestra labor la desarrollamos centrándonos en tres aspectos fundamentales:

La Esperanza, por poder construir una nueva normalidad más justa y equitativa para todas las personas.

La Proximidad, que pone en valor unas relaciones de cercanía, de vecindad, de cuidado mutuo a través de las que nos hacemos prójimos de los demás y nos lleva a ser Iglesia, Pueblo de Dios en salida, con generosidad y solidaridad hacia los demás

La Fraternidad, como valor que sostiene una comunidad de personas que tras la crisis está más rota, fragmentada y frágil, que necesita ser reconstruida desde la interdependencia y la vinculación, desde la gratuidad, el amor y la caridad, con conciencia de ciudadanía global que tiende manos y vínculos y teje redes cercanas y cotidianas.

Transformación

En este tiempo nacemos una invitación a los ciudadanos para que ayuden a hacer posible un diálogo constructivo y eficaz, al tiempo que impulsar un trabajo de transformación del mundo con la mirada puesta en los más frágiles de nuestra sociedad, y con una firme voluntad de llegar a acuerdos y de aplicarlos.

Lo vivido en el largo año de sufrimiento por la pandemia del coronavirus nos ha obligado a disponer de nuestras vidas de una forma inimaginable. La enfermedad, la muerte de nuestros seres queridos y el aislamiento, han dejado paso a la inseguridad económica y laboral, a la falta de recursos básicos y a la pérdida de empleo. La experiencia vital nos ha hecho reaccionar ante el sufrimiento y el dolor compartido y nos ha empujado a rescatar nuestro sentido de identidad, pertenencia, y solidaridad.

En el presente año la celebración del día de Caridad tiene un sentido diferente y especial, ya que como Iglesia, tenemos el reto de acompañar y cuidar la fragilidad y también cultivar la solidaridad emergente. Un tiempo en el que necesitamos el apoyo de los que forman parte de Cáritas: voluntarios, técnicos, personal contratado, comunidades parroquiales, y participantes de nuestros proyectos. Cada uno tiene en sus manos, en su trabajo y en su dedicación hacia los demás, el poder, la posibilidad y la oportunidad de cambiar y transformar nuestro estilo de vida reflejando el ser y el hacer de Jesús. Y los tenemos que hacer pensando en algo importante y que une: “Seamos Más Pueblo”.