Este viernes comenzó la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Desde la Delegación de Catequesis de la diócesis, siempre atentos a ofrecer materiales para la reflexión y la profundización en la fe de los catecúmenos, nos recuerdan que en un mundo en el que la corrupción, la codicia y la injusticia, crean división y desigualdad, los cristianos de todo el mundo, nos unimos en oración para crecer en la unidad.

El lema este año es “actúa siempre con toda justicia”, porque la unidad de los cristianos no puede construirse al margen de la justicia de Dios, la de la Alianza, la del Amor, la del compromiso que tiene con cada uno de nosotros. Por eso, la unidad de los cristianos y de los católicos, pasa por escuchar la voz del Espíritu, por la humildad, por la verdad, por alejarse de la mentira que nos divide…

En esta ocasión la catequesis que se ofrece para trabajar con los niños la han realizado en la Comisión Diocesana de Ecumenismo.

“Érase que se era”

Vamos a contar “la historia de la gran ECUMENE”, la gran casa de todos

Sabéis que cuando vino Jesús al mundo y comenzó a anunciar la “Buena Nueva” muchos  hombres y mujeres le siguieron haciéndose sus discípulos; entre ellos eligió a 12, sus  apóstoles; a unos y otros les enseñó la mejor modo de ser felices;  es decir,  viviendo el Evangelio; les habló del Amor, la Justicia, la amabilidad, la honestidad, la integridad, el servicio, la fraternidad… Sí, en amar, servir y vivir unidos porque tenemos un Padre común, Dios-Amor.

Con Jesús resucitado y su Espíritu y a través de los Doce Apóstoles se formó una familia que a lo largo de los siglos se le llamó la Iglesia, la Gran Ecumene. Con el tiempo creció tanto que empezó a haber diferencias entre los hijos, los hermanos cristianos: diferencias culturales, políticas y de algunos modos de entender y vivir su fe cristiana. Hasta que un día los hermanos se dividieron en dos grandes grupos, y se formaron como dos familias cristianas, la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa.

Siglos después surgieron diferencias dentro de la Iglesia Católica, no se ponían de acuerdo; las diferencias eran una vez más políticas, culturales y religiosas. Y hubo nuevas separaciones surgiendo otras familias cristianas: con otra organización y planteamientos de vida;  se formaron al principio tres grupos nuevos y muchos más después… Luteranos, Anglicanos y Calvinistas… Pero no terminó todo allí;  después surgieron desde ellas otras familias y otras casas… hasta que se multiplicaron tanto, que ya son  más de 500 Iglesias cristianas reconocidas

Es bueno recodar que todos somos seguidores de Jesús; que todos queremos hacer lo que él nos enseña, y lo que él desea.

Así que Jesús que nos quiere tanto a todos, nos invitó a reunirnos en otra casa más, y más grande, llamada ECUMENE  o ECUMENISMO, casa de todos, para que los católicos y los hermanos de todas las demás casas y familias  cristianas se unan para hacer el bien y vivir el amor. Jesús quiere que vivamos unidos; en la última cena rezó por tres veces: “Que sean uno en el amor para que el mundo crea y sea feliz”.

Sabéis que en nuestros días somos millones de cristianos en el mundo y, aunque estamos divididos,  sin embargo, hay  cuatro realidades muy importantes que conservamos, que tenemos en común; … ¿cuáles son?

  1. Bautizo para sellar el que somos hijos de Dios Padre amoroso.
  2. La Cena del Señor, la eucaristía, alimento para construir un mundo fraterno
  3. La Palabra de Dios (en la Biblia), para transformar y dar Vida a nuestra vida
  4. Misma misión; la construcción del Reino ayudar a hacer un mundo más feliz

Pues bien, ahora vemos  cómo hay muchas casas de cristianos, que nacieron todas de la primera familia universal, de la primitiva comunidad cristiana; Jesús quiere que estén unidas sobre todo en el amor y en el respeto mutuo. Todos somos hermanos. Y  lo que podemos hacer nosotros es que, mientras amamos a nuestra Iglesia Católica, respetamos y hacemos el bien a las otras iglesias cristiana, pidiendo y orando por la unidad; de esta forma amamos a Jesús y hacemos lo que él nos enseñó.

¿Y qué cosas podemos hacer juntos?

Rezar, sí que podemos rezar por la unidad y por la paz y por el bien de todos. También podemos leer y vivir juntos la Palabra de Dios; y sobre todo podemos unirnos para ayudar a los necesitados, y construir estructuras locales y mundiales para que haya más justicia y solidaridad; en fin, trabajar por la construcción del Reino de Dios. Hacer verdad lo que Jesús quiere: “Ser uno en el amor para que el mundo crea”

Posibles Actividades:

1.- Leer la narración y después dialogar brevemente sobre lo leído. Dejar que hablen ellos; si hay que aclarar algo por nuestra parte: que sea breve y sencillo.

2.- Construcción de una casa grande llamada ECUMENE

  • Se hace una casa que se llama CATÓLICA
  • Se hacen otras casas que se llamen: ORTODOXOS, ANGLICANOS, LUTERANOS, CALVINISTAS, EVANGELICOS… y que todas puedan ensamblarse con la casa católica y todas queden dentro de la casa ECÚMENE, formen la gran casa Ecúmene.
  • Después se pide que vayan diciendo: “Por la unidad de los cristianos (ensamblan la casita)
  • Y todos respondemos: Te rogamos Padre.
  • Y cada uno va pegando su casita a las otras hasta que todas queden unidas…
  • Y todos juntos: decimos “QUE SEAMOS UNO, COMO DIOS QUIERE (Jn 17)”

El amor y respeto, el trabajar juntos por el bien, apreciar lo positivo etc… no debe estar reñido con el amor y la búsqueda y defensa de la Verdad en la Caridad.