Domingos en Blanco: el renacido

Las memorias de George C. Yount, comerciante de pieles, constituyen una fuente razonablemente fidedigna sobre relatos norteamericanos en la tierra de las Rocosas durante los siglos XVIII y XIX. Al parecer, Yount relató sus peripecias a un sacerdote católico, el P. Clark, quien intuyó en ellas un gran libro de aventuras épicas.

Yount dejó constancia de haber viajado con Hugh Glass, personaje al que ha interpretado Leonardo di Caprio en “El renacido” y que le ha valido el Óscar. El Reverendo Clark vislumbró varios “renacimientos” en la supervivencia de aquellos protagonistas ante: piratas, indios, osos, traiciones, pérdidas, carencias, soledad, etc.

La fuerza de voluntad no hubiera sido suficiente para hacer triunfar la “recapacitación” del hijo pródigo. Pero su Padre estaba esperando. En vela de amor. No sirve ocultar las dificultades de la vida a los hijos; tarde o temprano se las tropiezan. Haber sembrado en ellos la práctica de la reconciliación puede salvarles.

“El que es de Cristo, es una criatura nueva”. Los cristianos afirman haber renacido. Sin voluntarismos que agobian, sin pedir cuentas a nadie. Su verdadera herencia pende de una cruz; vive para siempre; no les puede ser arrebatada. Perdonan y piden perdón. Suman fuerzas, en vez de traicionar con un “no me arrepiento de nada”.

Mientras escapan del mal, peregrinos, un maná les alimenta. En la Tierra Prometida, Dios es la Fiesta.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social