Domingos en Blanco: interés

“Usted pórtese bien y aquí no le faltará de nada”. Esa fue la recomendación, hace muchos años, de un narco mediterráneo a su párroco recién llegado. Una oferta que tienta a quien confunde la fe con una religión de mercado e intereses. No importa lo manchado que venga el dinero. No importa lo que haya que hacer. In “pasta” they trust.

Imaginemos dos motivos “light” por los que una persona se acerca a la Iglesia: 1) Concertar Bautizo (fecha, padrino y calderilla: innegociables). 2) Que le ayuden con un vecino en litigio (un lío que no se crea ni se destruye: se transforma). “Hombre de labios impuros en medio de un pueblo de labios impuros”: ¿sensación del párroco?

Claro que existe la fe pura y verdadera. Por supuesto que Cáritas no defrauda, que la oración sustenta, que los enfermos y mayores sientan cátedra, que la catequesis absorbe, que el patrimonio consume, etc. Pero necesitamos motivos sobrenaturales; o estamos perdidos. “La gracia de Dios conmigo”, dice san Pablo, hace las cosas.

Seguir a Jesús mezcla el vértigo, la ignorancia, la aventura, el trabajo por los demás, la lealtad, el riesgo… la pesca grande. Como apunta Giussani, “ya no podemos mirar a la cara a las personas que nos encontremos por la calle sin sentirnos acuciados por un deseo urgente de salvarlas. A uno mismo le salva esta urgencia”. La de Jesús.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social