Domingos en Blanco: prematuros

Los argentinos saben reírse de sí mismos. Rara virtud. Uno de ellos contaba con su hipnótico acento: “¿vos sabés por qué hay tantos partos prematuros en mi tierra? Porque ni las madres aguantan a un argentino durante nueve meses”. ¡Grandes! La sociedad se cree mejor por vivir a toda prisa. Pero los pasteles salen con “becerra” si no cuecen del todo.

Al asomarnos a la ventana de la casa del Señor, en la Gloria, Le vemos majo, hermoso, pleno, transfigurado. Eso sí, recordando que el camino hasta allí ha sido duro, cruz a cuestas. La lectura del Deuteronomio afirma, con gran alivio, que la promesa de Dios “funciona” porque Él la ratifica. Si aceptamos. Aunque ataque el sueño.

La Sociedad Española de Neonatología apunta que el 90% de los bebés nacidos en la semana 29 de gestación sobreviven. Primer mundo, claro. Aunque deberán combatirse las secuelas cognitivas, alimenticias, calóricas, infecciosas, pulmonares, oculares… Una cruz, indeseada, pero senda para el completo desarrollo personal.

La Cruz no parece una condición física de buenos resultados. De hecho, hay quien la carga maldiciendo. Pero acaba llegándole al que ama. Porque nadie la quiere. Porque se alivia a otros cuando se sostiene trabajosamente.

Una técnica que se utiliza para ayudar a los bebés prematuros es el “método canguro”. Permite que las madres tengan contacto piel con piel con su hijo para que éste pueda sentirse protegido y escuche los latidos del corazón. Se comprueba que así ganan peso y maduran más rápido desde el punto de vista neurológico y son capaces de luchar mejor contra las infecciones. Pido a María que me acerque así la Misericordia.

Manuel Blanco
Delegado de Medios
de Comunicación Social