«El trabajo en Carballo es excelente»

El expresidente de la Conferencia Episcopal elogió el trabajo del párroco José García Gondar aprovechando su habitual visita de agosto, y celebró su 80 cumpleaños

Desde hace treinta años, Antonio María Rouco Varela (1936, Vilalba) acude un día al año hasta Carballo. «Generalmente coincide en verano», especificaba el cardenal. Pero la de ayer fue una ocasión especial, ya que amigos y compañeros, con el anfitrión José García Gondar (párroco carballés) se reunieron en la iglesia de San Xoán Bautista para una celebración anticipada del 80 cumpleaños de Rouco, porque su aniversario es el 20 de este mes. Una jornada entre sacerdotes que trabajaron con el alto responsable eclesial.

Se trata de una reunión tradicional, que fue pactada hace años con el arzobispo, y ambos escogieron la zona. «Comenzamos por Malpica, en el santuario de San Adrián», explica. Tras su nombramiento como arzobispo de Madrid, en 1994, la costumbre anual continuó, pero sobre todo en la parroquia de Carballo. Un encuentro organizado por García Gondar, junto con otros sacerdotes.

La trayectoria de Rouco, de la que ayer habló minutos antes de celebrar una misa, es una vida de «trabajo y dedicación». «En Santiago -explica- fui siete años obispo auxiliar, un año administrador apostólico, luego diez años arzobispo, esos fueron mis primeros años de ministerio episcopal y de vida».

Ha viajado por todo el mundo durante decenios, pero conoce muy bien toda la comarca de Bergantiños, sobre todo de su época de arzobispo. «Visité muchas parroquias e hice muchas confirmaciones», recuerda. Recorrió la Costa da Morte, «desde la playa de Razo hasta Fisterra, pasando por Cee, Coristanco y Carballo». Su mejor recuerdo de todos estos lugares es «la gente, las familias y los jóvenes».

En Carballo tuvo una relación especial con personas de la localidad desde muy joven, cuyo nudo principal era (y es) el párroco José García Gondar. Aunque también acudió en numerosas ocasiones para impartir conferencias y otros encuentros. «Siempre tuve gozo de enseñar esta comarca a un hermano del obispado», narra Rouco. El año pasado, por cierto, fue el invitado especial para presidir la procesión de Corpus, en pleno San Xoán, aprovechando la efeméride del 40.º aniversario de la construcción de la iglesia. Y lo hizo «con mucho agrado y satisfacción», explica.

«El trabajo que está realizando el párroco de Carballo es excelente», califica Rouco. «El apoyo a las familias y a la parroquia, creo que en estos cuarenta años, Carballo sin José no habría sido nada», cuenta. Algo esencial para la localidad, en conjunto con los procesos de formación, de Cáritas, de la educación y la toma de conciencia de lo que es un seglar», explica el clérigo. Solo tiene buenas palabras de agradecimiento por todo el trabajo del sacerdote, y ayer lo dejó muy claro.

Cuando Rouco cumplió 75 años -la edad marcada canónicamente, salvo en situaciones de enfermedad e incapacidad-, envió una carta renunciando a sus funciones eclesiásticas. En 2011 recibió una respuesta y «tres años después el Papa Francisco me aceptó la petición -relata Rouco-, sin embargo sigo siendo obispo».

El único cambio para todos los obispos en esta situación «es que ahora -asegura- ya no mandamos». Sigue siendo cardenal, porque no de eso no se jubilan nunca. «Solo que a partir de los 80 años no se puede participar en el cónclave para elegir al nuevo Papa», comenta. «Solo dejó las funciones eclesiásticas en la diócesis, pero no el servicio a la Iglesia», explica.

Fuente: Carolina Núñez | La Voz de Galicia
Foto: Ana García

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