El viernes 3 de julio el voluntariado de la Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Santiago, se encontró para tener la convivencia de fin de curso. Este año tan especial fue un verdadero reencuentro después de estos meses tristes, de incertidumbre  y apagón en nuestra actividad.

Así que aprovechamos la ocasión para sacudirnos penas y cerrar el año con una nota de esperanza, precisamente en el momento en que podemos volver a entrar en el C.P. de Teixeiro. La reunión se enfocó como una visita para conocer los tres pisos que la Pastoral gracias a la colaboración de Cáritas, tiene abiertos en A Coruña para permisos y acogida a penados de larga duración. Y también fue ocasión para conocernos los colaboradores de los pisos y de la cárcel, puesto que algunos todavía no habíamos coincidido.

El reto para el curso que viene es trabajar de una forma más integrada, de forma que nuestra labor no sea sólo presencial en la prisión y de una atención por así decir cuantitativa, sino primando lo cualitativo en el sentido de poder ofrecer un acompañamiento integral a internos e internas desde la cárcel hasta una plena inserción social, desde los diferentes aspectos que ello implica”