Entrevista a D. Julián en «Religión Digital»

Julián Barrio: «El alma gallega, tan cantada por Rosalía, te entra por los poros de la piel y del espíritu»

  • «A pesar de ser el obispo que más años ha estado en esta diócesis, aún me impresiona ver que se mantiene viva la Tradición Apostólica que fundamenta nuestra fe, la vivencia de la peregrinación y el jubileo de la gran perdonanza»
  • «El recuerdo más duro de estos años es el accidente del Alvia. Entre los mejores y de mayor satisfacción, la visita del Papa Benedicto XVI»
  • «Como obispo me preocupa qué podría mejorarse en la situación actual de Galicia»
  • «Ojalá que la ciencia y la medicina consigan frenar y detener esta pandemia»
  • «El papa Francisco… ¡invitado está…! Tenemos por delante veinticuatro meses de Año Santo Compostelano que el Papa nos ha concedido, margen para su posible visita a la Ciudad del Apóstol»

Monseñor Julián Barrio Barrio (15 de agosto de 1946 en Manganeses de la Polvorosa, Zamora) es arzobispo de Santiago de Compostela. El número 75, que este verano cumple 75 años y lleva 25 como obispo en esta archidiócesis. «Hasta ahora, el que más tiempo ha estado: son unos cuantos años y muchos acontecimientos para hacer memoria con el corazón». Está preparado para presentar su renuncia, como dictan los cánones, y de conseguirla, sería un broche de oro a su pontificado, en Año Santo.

Con tan larga trayectoria, ya nada debería sorprenderle en esta diócesis, pero sigue impresionándole la incombustible «Tradición Apostólica de la fe en esta tierra, la vivencia de la peregrinación y el jubileo de la gran perdonanza». Le hemos preguntado por su mejor y su peor vivencia en este tiempo: de las mejores, «la visita de Benedicto XVI». La peor, «el accidente del Alvia, sin duda».

Como buen pastor, piensa más en las necesidades de su rebaño que en sus defectos: «Me preocupa qué podría mejorarse de esta Iglesia, que en el fondo comparte las mismas carencias que las Iglesias particulares de gran parte de España: el declive demográfico; la indiferencia de algunos jóvenes ante el hecho religioso; el proceso de descristianización; la falta de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada…»

Dice sentirse penetrado por el alma de su gente: «El alma gallega, tan cantada por Rosalía, te entra por los poros de la piel y del espíritu. Con un poco de ‘sentidiño’, expresión usual por estos lares, llegas fácilmente a esa alma. Los gallegos son gente de de cordialidad. Es algo que también reciben los peregrinos»

¿Y qué pide al Apóstol en este Jubileo? «Ojalá que la ciencia y la medicina consigan frenar y detener esta pandemia», dice, como si de una oración se tratara y asegura: «La esperanza y la caridad son para la sociedad como las manos actuantes de nuestra fe». ¿Y sobre la posible visita de Francisco?… ¡Invitado está…!

-Acaba de cumplir los 25 años de obispo. ¿Pesa el episcopado? ¿25 años con mitra son muchos?

El día 5 de enero de 1996 el Papa san Juan Pablo II me nombró arzobispo de Santiago, sede en la cual ya estaba primero como obispo auxiliar y después como administrador diocesano, desde 1993. En este febrero hará veinticinco años que tomé posesión de esta diócesis. La verdad es que son unos cuantos años y muchos acontecimientos para hacer memoria con el corazón. Ciertamente es un momento para agradecer el pasado, con sus luces y con sus sombras, para ponerlo en la presencia de Dios, y para mirar hacia adelante, tratando de cumplir lo que el Señor disponga en el servicio pastoral a esta Iglesia compostelana.

– Pontificado de récord en Compostela. ¿Los ha habido más largos? ¿Qué puesto ocupa el suyo en el ranking de arzobispos?

Soy el 75 arzobispo en la historia de esta Iglesia particular. Por el conocimiento que tengo de mis antecesores, si no me equivoco, he sido el que más años he presidido esta Archidiócesis hasta ahora. En cualquier caso, me sigue impresionando ver cómo en la larga y significativa historia de esta diócesis que tiene el privilegio de contar con la tumba del Apóstol Santiago, se mantiene viva la Tradición Apostólica que fundamenta nuestra fe, la vivencia de la peregrinación y el jubileo de la gran perdonanza.

– Imagino que habrá tenido momentos buenos y no tan buenos a lo largo de estos 25 años. ¿Recuerda el peor y el mejor?

Sin duda el peor momento, por el inmenso dolor que nos provocó a todos, en la víspera de la Fiesta del Apóstol, fue el accidente del Alvia. Ha quedado marcado en mi memoria, y en la de todos los santiagueses y gallegos, como un instante de sufrimiento difícil de afrontar. Recuerdo en mi oración a las víctimas y a sus familias. Ha habido circunstancias difíciles en todos estos años, no se puede negar, como el robo del Códice Calixtino, pero nada comparable con esa tragedia. ¿Momentos buenos? Son muchos y muy entrañables para alguien que ha querido ser pastor de sus diocesanos pero, no cabe duda, de que la visita del Papa Benedicto XVI, en el anterior Año Santo, fue una alegría y una enorme satisfacción. La verdad es que hoy, y en esta circunstancia también dolorosa de la pandemia, hay que redescubrir pastoralmente la providencia divina.

– ¿Ha conseguido penetrar en el ‘alma’ gallega?

Esto tendrían que decirlo los diocesanos. Yo llevo a esta tierra, a sus gentes, sus preocupaciones y sus quehaceres, sus alegrías y su forma de expresar la fe, en mi cordial sentimiento. Su acogida desde el principio fue muy generosa y por mi parte digna de agradecimiento. Me han acompañado y he tratado de acompañarles. El alma gallega, tan cantada por Rosalía, te entra por los poros de la piel y del espíritu. Con un poco de sentidiño, expresión usual por estos lares, llegas fácilmente a esa alma.

– ¿Galicia y su gente se hacen querer?

Mi experiencia me dice que sí. Es tierra y son gente de cordialidad. Lo he percibido en mis visitas pastorales… Ha sido una providencia del Señor poder contactar con las parroquias a lo largo de tantos años, escuchar a sus feligreses, compartir charlas con los jóvenes en las Confirmaciones y en los encuentros con ellos. Escuchar a los peregrinos que se acercan a la ciudad del Apóstol, es comprobar que también ellos sienten la acogida y la hospitalidad de los hombres y mujeres de Galicia.

– ¿Qué es lo que menos le gusta de los gallegos?

Cuando uno ha tenido la posibilidad de aprender tanto y tiene tanto que agradecer, sólo se fija en lo que le gusta de las personas a las que ha acompañado y de las que se ha sentido acompañado. Tras el contacto con mis diocesanos, valoro la actitud de un pueblo trabajador, prudente, discreto, amante de su tierra, su familia y su cultura. Cuestión bien distinta que un obispo debe plantearse y afrontar como reto pastoral sería: ¿qué podría mejorarse en la situación actual de Galicia? Y en este punto la respuesta se concreta: la frágil realidad en la que viven algunas familias; el declive demográfico con el consiguiente envejecimiento poblacional; la indiferencia de algunos jóvenes ante el hecho religioso; el proceso de descristianización; la falta de vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada… Radiografía por otra parte muy común en las distintas Iglesias particulares, sin que esto sirva de consuelo. Estos relevantes asuntos ocupan la preocupación orante y la tarea del Arzobispo y sus colaboradores. Ciertamente me gustaría que tuvieran otro horizonte diferente.

– Presentará la preceptiva renuncia el próximo mes de agosto. ¿Espera que el Papa le conceda una prórroga para, al menos, terminar el Año Jacobeo, que se ha ampliado hasta el 2022?

En efecto, tal y como establece el Código de Derecho Canónico, me corresponde presentar por edad la renuncia el 15 de agosto. No puedo decir sino que estoy a disposición de lo que determine el Papa. De momento, pido al Señor que me dé fuerzas para continuar al frente de esta diócesis en un Año Santo Compostelano tan especial como este.

– Año Santo, excelente broche de oro a su pontificado. ¿El fin de la pandemia puede ser su principal petición al Apóstol en este Jubileo?

Sin duda. Ojalá que la ciencia y la medicina consigan frenar y detener esta pandemia. Hay que esperar a ver cómo funcionan las vacunas. Pero por encima de todo ello, yo no puedo dejar de pedir al Señor a través del Apóstol Santiago: “Haz que desde aquí resuene la esperanza”, palabras que ponía Dante en boca de Beatriz dirigidas al Amigo del Señor. La esperanza y la caridad son para la sociedad como las manos actuantes de nuestra fe.

– ¿Es probable que el Papa pueda acercarse a Compostela en el 2021 o en el 2022 o se trata de un sueño inalcanzable?

¡Invitado está…! Ciertamente como Arzobispo desearía que tuviera lugar la nueva visita papal. Pero las circunstancias son las que son y habrá que seguir viendo cómo evoluciona la crisis sanitaria. Tenemos por delante veinticuatro meses de Año Santo Compostelano que el Papa nos ha concedido, margen para su posible visita a la Ciudad del Apóstol.

 

Fuente: José Manuel Vidal  |  www.religiondigital.org