Gracias a ti. Jornada de la Iglesia Diocesana

Una Iglesia y miles de historias

El viejo tema de fe en Dios y no en la Iglesia vuelve más a la conversación cuanto más afecta al “bolsillo”.  Los cristianos (parroquias, catequistas, voluntarios, sacerdotes, laicos, etc.) necesitan, junto a la fe y los medios sobrenaturales, los recursos materiales que les permitan realizar su misión de anunciar al mundo el Evangelio.

La fe es un don, un regalo. Jesús dispuso que la Iglesia fuese algo así como el “instrumento corporal de su Espíritu”. Su extensión. La Iglesia confecciona la Eucaristía y vive de ella: cuida con mimo a Cristo allí presente. Jesús confió a los Apóstoles toda su Palabra y, con el Espíritu Santo, la facultad de enseñar en su nombre. María constituye algo así como el modelo de la verdadera Iglesia, fiel discípula. Y vemos que en Ella “funciona”.

El testimonio de los Padres y los Santos, avalan a la Iglesia, la cual sabe que su faro es la Palabra de Dios y no los escándalos de sus hijos e hijas pecadores.

Afirmaba la profesora Jutta Burggraf que la propia Iglesia constituye una razón para creer en Cristo. Abordaba el tema desde tres puntos de vista:

1.- Cristo, presente en la Iglesia. Allí se conserva su memoria. En ella actúa. En ella se le encuentra. Resucitado. El lugar para intimar con Él. Su instrumento para seguir salvando. Cauce por el que nos llega su voluntad. La Iglesia sufre como Jesús y permanece, al igual que Él.

2.- La santidad de la Iglesia. A pesar de sus defectos. Debería reflejarse en la vida y en el comportamiento de los cristianos. Necesita purificación constante porque en su paraguas nos refugiamos los débiles. Por suerte, su poder no viene de los hombres.

3.- El testimonio de los cristianos contribuye a la credibilidad eclesial. Pueden presentar a Jesús con su belleza y esplendor. Sintiéndose profundamente amados junto al Señor resucitado, son transformados. Con ello logran comunicarlo. En “eso” que se les nota.

Dicho esto, adjuntamos un gráfico con los ingresos y gastos de la iglesia compostelana durante el ejercicio completo de 2014. El agradecimiento es profundo a las generosas aportaciones de todos los fieles. La Archidiócesis renueva su compromiso de servir al Pueblo de Dios usando los instrumentos necesarios, desde un espíritu de familia que atiende a los más necesitados y lucha por vivir sin apego al dinero.

Recursos obtenidos

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Aportaciones voluntarias de los fieles. Estos ingresos proceden de las colectas parroquiales, cuotas, suscriciones, limosnas, herencias y los legados que entregan los fieles.

Asignación tributaria. Lo ingresado por la Campaña de “Por Tantos” en la Declaración de la Renta.

Ingresos del patrimonio y otras actividades. Estos ingresos proceden de alquileres de inmuebles, rendimientos financieros y algunas actividades económicas.
Otros ingresos corrientes. Corresponden a lo ingresado por los servicios que se prestan, subvenciones corrientes e ingresos de instituciones diocesanas.

Recursos extraordinarios. Corresponden a las enajenaciones de patrimonio y otros recursos no corrientes.

Necesidad de financiación. Déficit de la ejecución de cuentas de 2014 financiado con cargo a préstamos o reservas de fondos diocesanos.

Empleo de recursos

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Actividades pastorales y asistenciales. Actividades pastorales, de catequesis, litúrgicas, caritativas y sociales. Entrega de lo recibido para Misiones, Cáritas, Manos Unidas, Seminario, etc.

Retribución del clero. Haberes y Seguridad Social de los sacerdotes.

Retribución de otro personal. Salarios y Seguridad Social de personal seglar.

Aportación a centros de formación. Aportación a Seminarios, Centros Universitarios y Centros de Formación diocesanos.

Conservación de edificios y gastos de funcionamiento. Reparaciones y conservación de inmuebles, gastos de funcionamiento y suministros.

Empleos extraordinarios. Gastos en programas de rehabilitación, nuevos templos, etc.

Los recursos del año 2014 ascienden a 23.188.000,00 €,  lo que supone una media de 17,32 € por habitante de la Diócesis.