III Jueves de Cuaresma

Venid a mí, todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os aliviaré. ¿Y cómo acogió a los que escucharon su voz? Les concedió un pronto perdón de sus pecados, y los liberó en un instante de sus ansiedades: la Palabra los hizo santos, el Espíritu los confirmó, el hombre viejo quedó sepultado en el agua, el nuevo hombre surgió y floreció la gracia. ¿Y qué ocurrió a continuación? El que había sido enemigo, se convirtió en amigo; el extraño resultó ser hijo; el profano, sagrado y piadoso” (San Asterio Amaseno).

III JUEVES DE CUARESMA

¡Cómo se agradecen las señales que marcan el camino que conduce hacia la meta deseada! Elijo el Camino de Santiago, por el que avanzan los peregrinos deseosos de alcanzar la puerta del perdón.

Texto bíblico: «Ésta fue la orden que di a vuestros padres: “Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien.”

Al inicio de la exhortación Evangelii Gaudium, del papa Francisco, encontramos algunas advertencias: “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida” (EG 2).

Pensamiento: Estoy seguro de que no hay proyecto de vida más plenificador que el seguimiento del Evangelio. En él, Jesús se nos presenta como Palabra y Camino, que debemos escuchar y seguir.

ORACIÓN

“Tú eres justo, Señor, y justas son todas tus obras. Misericordia y verdad son todos tus caminos. Tú eres el Juez del Universo. Y ahora, Señor, acuérdate de mí y mírame. No me condenes por mis pecados, mis inadvertencias y las de mis padres. Hemos pecado en tu presencia, no hemos escuchado tus mandatos” (Tb 3, 2-4).

PROPUESTA

Escucha la voz interior, y sigue la indicación de lo que más paz te dé y te haga sentir anchura en el corazón.

Ángel Moreno