IV Viernes de Cuaresma

Nuestro Señor Jesucristo no nos mandó que le siguiésemos porque necesitara de nuestro servicio, sino para salvarnos a nosotros. Porque seguir al Salvador equivale a participar de la salvación; y seguir a la luz es lo mismo que quedar iluminado. (San Ireneo)

IV VIERNES DE CUARESMA

Es viernes, y la mirada de la Liturgia se dirige hacia Cristo Salvador, que da su vida por salvarnos.

Texto bíblico: “El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Aunque el justo sufra muchos males, de todos lo librará el Señor. Él cuida de todos sus huesos, y ni uno solo se quebrará. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él” (Sal 33).

El papa comienza su exhortación Evangelii Gaudium, diciendo: “Quienes se dejan salvar por Él son liberados del  pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.

Pensamiento: El Evangelio dice que no hay mayor alegría en el cielo que cuando un pecador se convierte. Y no hay momento de mayor gozo en la tierra que cuando se experimenta la salvación de Dios.

ORACIÓN

“Señor, mira mi aflicción y líbrame, porque no olvido tu ley. Aboga por mi causa tú, rescátame, dame la vida conforme a tu promesa” (Sal 118)

PROPUESTA

No te encierres en tu suerte, Dios es compasivo, déjate salvar, o mejor, siéntete salvado.

Ángel Moreno