Jubileo Diocesano de catequistas y educadores en la fe

El pasado sábado se ha realizado una de los grandes acontecimientos del Jubileo de la Misericordia, las catequistas y educadores en la fe de la diócesis de Santiago se han juntado en una jornada para ganar la indulgencia todos juntos.

Comenzaron la jornada con la acogida en el Monte del Gozo para realizar el último tramo del Camino de Santiago hacia la catedral. Allí comenzaron dándole las indicaciones para el camino, pero no sólo para el que realizaron sino también para cada día en su catecismo, ya que después de un momento de oración, han tenido una pequeña catequesis, donde se invitaba a tirar las piedras de nuestra mochila que han sido recogidas en el camino como catequistas y que simbólicamente se ofrecieron en la eucaristía en la catedral, ya que cada párroco ha traído incienso de su parroquia para quemarlo en el botafumeiro como símbolo de unidad.

Al finalizar, las más de cien  personas allí reunidas se pusieron a caminar, diferenciándose del resto de peregrinos que estaban realizando el camino por los paraguas que llevaban, ya que a pesar de la lluvia, era bonito ver las filas de gente bajando con los paraguas, todos hacia una misma dirección, un mismo sentido y con un mismo objetivo.

Una vez llegados a Santiago, se dirigieron al Convento de San Francisco, en dónde se juntaron más de seiscientas  personas, de las cuales, alrededor de ciento veinte párrocos que acompañaron a sus grupos de catequistas, estaban preparados para confesar a todos los que los desearan. Allí en medio de un silencio absoluto se realizó un momento de oración y se expuso el Santísimo.

Después de recibir el sacramento de la reconciliación, se dirigieron a la catedral para cruzar la Puerta Santa. Al entrar se le hizo entrega de la compostelana y dio comienzo la Eucaristía presidida por el Obispo Auxiliar de la diócesis, don Jesús Fernández, a la que asistieron más de setecientas personas. Antes de la homilía una familia, una catequista y un profesor de religión fueron los encargados de realizar la invocación.

Toda la jornada se basó en el peso bíblico Gn 12 de la vocación de Abraham: Yahveh dijo a Abram: “Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré”. Por eso los catequistas fueron invitados a salir de su tierra, dejar las comodidades, las inseguridades y  la casa;  tenemos que salir y caminar hacia nuevos lugares para educar en la fe y también a confiar como Abraham, que como nuestra tarea de educadores en la fe contribuimos a aumentar la descendencia de Dios. Por eso al final de San Francisco, juntamente con una guía espiritual, cada catequista recibió un llavero con forma de sandalia con el lema: “sae da tua terra” como recordatorio de eso.

Para finalizar la jornada, se realizó una comida de confraternidad, donde reinó el ambiente fraterno y de fiesta.

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