Krystian Bolkowski: «En Polonia hay curas de más y aquí faltan demasiados»

La crisis de la vocación sacerdotal ha llegado a tal punto que no queda otra que importar curas de otros países. Oza-Cesuras presenta un caso muy curioso. El puesto dejado por el colombiano Carlos Cárdenas ha sido ocupado por Krystian Bolkowski (Torum, 1977), un sacerdote polaco que se ocupa desde el inicio de año de nueve parroquias de este municipio y la capellanía del Hospital A Coruña.

-¿Cómo le han acogido?

-Muy bien. El pasado domingo me presentó el propio vicario y noté que la gente me acogió con cariño. Reconozco que tenía miedo, pero todo ha ido muy bien. Generalmente no me gusta decir mi edad porque a la gente en general les gusta más que el sacerdote que le atiende tenga cierta veteranía [ríe].

-No hay muchos religiosos polacos en Galicia.

-No, de hecho creo que soy el segundo en la diócesis. Hay otro que trabaja en el Monte do Gozo para atender a los peregrinos polacos, una labor que yo también había realizado hace años.

-¿Cómo desembarca en Oza-Cesuras?

-Es una larga historia. Me ordené en el 2004 y siempre estuve trabajando en la zona de Torum, mi ciudad. Pero en el 2011 coincidí con un misionero que necesitaba ayuda en Brasil y Perú. A raíz de eso me convertí en un cura diocesano que también ejerce de misionero, vinculado al grupo Fidei Donum. Me preparé para ir a Perú por lo que comencé a estudiar español. Y trabajé hasta el 2015 en aquel país, hasta que tuve un accidente de moto.

-¿Fue tan grave?

-Las consecuencias sí. Me tuvieron que poner una placa de tornillos en un brazo y tengo algunos problemas de columna. Así que no podía seguir allí con 70 pueblos yo solo a los que tenía que acceder a pie con rutas de cuatro horas.

-¿Por qué no volvió a Polonia?

-El obispo de Perú me ofreció la posibilidad de estudiar Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Lo cierto es que no dispongo de una beca así que me sufrago los estudios con este puesto de párroco en Oza-Cesuras. Así que, además de atender los nueve parroquias [las enumera de un tirón] y ser el capellán del hospital, una vez a la semana debo ir a Salamanca por estudios.

-La situación eclesiástica de su país es bastante diferente a España en materia de vocación.

-Cierto. En Polonia hay curas de más y aquí faltan demasiados. Supongo que el tirón de una figura como la de Juan Pablo II tiene mucha culpa en Polonia. Por eso creo que la gente espera mucho de un sacerdote polaco.

-¿Qué aficiones tiene?

-En mi formación, además de sacerdote, también estudié mecánica. Me gustan mucho los vehículos. Eso me vino muy bien en mi estancia en Perú. Vivía en la selva con un jeep de más de 30 años y más de una vez tuve que repararlo en medio de un camino abandonado.

Fuente: Toni Silva – La Voz de Galicia | Foto: César Delgado