La cancelación de una boda termina en un gran banquete para pobres

Quinn Duane se quedó compuesta y sin novio frente al mismísimo altar. A menos de una semana de que la boda se celebrase, la pareja de la joven decidió cancelar el gran evento, provocando la pérdida de todos los preparativos pagados hasta ese momento.

Kari Duane, madre de la pobre novia, se quedó de piedra -y con una factura de 35.000 dólares por pagar en el restaurante que se encargaba de la recepción- y decidió no desperdiciar la inversión de una manera bastante sorprendente.

La madre de la novia se acercó a varios centros de personas sin hogar de Sacramento, en California, para que colaboraran en la difusión de la invitación a un espectacular banquete que se celebraría en uno de los hoteles más lujosos de la ciudad. Noventa personas sin hogar -entre las que se podían encontrar ancianos, niños y hasta recién nacidos- se acercaron aquel día al convite para disfrutar de una completa comida que incluía aperitivos, ensaladas, salmón y otros platos típicos de boda.

«Aunque mi marido y yo nos sentíamos muy tristes por el mal momento que estaba pasando nuestra hija, nos resultó realmente conmovedor ver a tanta gente disfrutar allí de una comida», aseguraba la madre de la novia.

Los asistentes solo tuvieron palabras de agradecimiento.  Erika Craycraft -que acudió con su marido y sus cinco hijos- aseguraba a una televisión local que «pasar por un momento tan duro y decidir ayudar a otras personas es un gesto realmente generoso».

Fuente: La Voz de Galicia