La prensa invoca al Apóstol

Vivimos tiempos frenéticos, casi temerarios, en los que las noticias se reproducen y solapan con la misma presteza y celeridad con que se pervierten y desvirtúan. En medio de este exceso incontrolable de información (y de intoxicación generada tantas veces desde las redes sociales), no está de más que la sociedad haga un alto en el camino para reflexionar, desde da convicción y el diálogo, sobre el papel que deben jugar los profesionales de la información y aquellos otros que, a través de su firma, su palabra o sus imágenes, tienen acceso a los más diversos medios de comunicación. Por ello alabo y agradezco el Jubileo de la Comunicación celebrado ayer en la Catedral de Santiago a iniciativa de don Julián Barrio, Arzobispo de Santiago de Compostela, a fin de reivindicar “el profundo anhelo de verdad que late en el trabajo de los comunicadores”.

Nos lo adelantaba ya monseñor Barrio en su Carta Pastoral del 4 de mayo, redactada con motivo de la 50 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales que, además, coincidía este 2016 con el significativo Año de la Misericordia. Allí nos recordaba que la comunicación no debe ser “un hecho frío, aislado, ajeno a la realidad del hombre”, sino más bien “la expresión de la cordialidad y de la cercanía de la persona” deseosa de “compartir a través de la palabra, escrita o hablada”. También se hacía eco de las alabanzas del papa Francisco hacia aquellos que “se afanan en elegir con cuidado las palabras y los gestos para superar las incomprensiones, curar la memoria herida, y construir paz y armonía”.

Ayer, en el transcurso de la Eucaristía oficiada en el Altar Mayor de la Catedral compostelana, y ante profesionales y colaboradores de diversos medios de comunicación, el Arzobispo volvió a ensalzar la información que emerge de la palabra y la imagen como “manifestación de servicio a la verdad integral del hombre”. Una tarea que, más que un mero espectáculo, debe ser un vehículo para “respetar y proteger la regeneración social y la dignidad de las personas” a través de la verdad que brota al aunar misericordia y comunicación.

También el célebre comunicador y profesor de la USC, Xosé Luis Barreiro Rivas, encargado de representarnos a todos en la invocación al Apóstol, le pidió a Santiago el Mayor que nos iluminase con su “exemplo de servizo ao ben e á verdade”, para que seamos capaces de transmitir “novas que falen máis da virtude que do pecado, e que deixen tras de si acougo e esperanza”.

Además de agradecerle la reveladora jornada de ayer, le pido a don Julián Barrio que no ceje en su empeño de motivarnos e interceder por nosotros ante el Apóstol Santiago. Sólo así, y ayudados de nuestro propio compromiso, seremos capaces de dar respuesta a los grandes desafíos que nos presenta el trascendental momento histórico que estamos viviendo.

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José Manuel Estévez-Saá
Artículo publicado en El Correo Gallego