Los peregrinos de la parte más occidental de Europa nos sentimos admirados ante las cúpulas doradas. En este caso, nos remiten a un templo de los Ortodoxos rusos: la Iglesia de Santa María Magdalena en el Monte de los Olivos. Es el momento apropiado para una reflexión acerca del Ecumenismo. En el mundo existen otros cristianos, además de los católicos. En Tierra Santa, abunda la presencia de iglesias ortodoxas. Una oportunidad para el abrazo fraterno (al menos ya en el propio corazón) con otros hermanos, seguidores de Jesús que creen en la Resurrección. En la fotografía se aprecia la intención de las torres de las basílicas rusas: emular los cirios encendidos. Éstos, al igual que nuestras vidas, se van consumiendo mientras apuntan al cielo