Los últimos ‘hippies’ de Cristo

Una peregrinación de confianza a través de la tierra en Valencia. Cómo comprometerse con la solidaridad, con las «nuevas solidaridades», en un mundo en el que la violencia armada impone el terror en nombre de ideologías inhumanas.

Este es el leitmotiv que ha movido a miles de jóvenes de Europa a subirse a un autobús, pasar varios días de viaje y renunciar a fiestas de fin de año sin control para tomarse las uvas con todas las familias que integran el cristianismo. Entre oraciones y meditación. Con Dios. Es la cuarta vez que se celebra este encuentro en España, la primera fuera de Barcelona.

Más de 15.000 jóvenes a bordo de 300 autobuses procedentes de diferentes países europeos tomaron desde este lunes las calles de Valencia para participar en el encuentro convocado por la comunidad ecuménica de Taizé hasta el 1 de enero. Da igual que sean católicos, protestantes u ortodoxos porque eso es la comunidad Taizé. Diversidad y pluralidad, también en nombre de Dios.

Aquí, en Valencia, les han abierto las puertas de sus casas. Literal. Miles de familias se han convertido en hogares de acogida para que los jóvenes con menos recursos también puedan desplazarse sin asumir los gastos de alojamiento. La Catedral de Valencia y la iglesia de Santa Catalina, junto a otras iglesias del centro de la ciudad y las dos grandes carpas instaladas en el cauce del río Turia, acogerán la celebración de oraciones comunes y simultáneas los días 29, 30 y 31 de diciembre -también se pueden seguir por streaming-. Cada uno de esos cuatro días, durante la oración de las 19.00 horas, el hermano Alois Loeser, actual prior de la comunidad ecuménica de Taizé, dirigirá una meditación a los jóvenes. También anunciará el próximo 30 de diciembre la sede del encuentro europeo del próximo año.

El hermano Alois ha llegado a Valencia desde el Líbano para participar en todo el encuentro. Católico nacido en 1954 en Baviera, pero con nacionalidad francesa, asumió su compromiso para toda la vida en la comunidad ecuménica en 1978 y, antes de ser el prior de Taizé, coordinó la organización de los encuentros internacionales en el municipio francés que da nombre a su organización y en varias ciudades de Europa. En 2005 se convirtió en prior después de que una mujer, con graves trastornos mentales, asesinara durante una oración al hermano Roger, el verbo original de Taizé, a los 90 años de edad.

«Queremos construir nuestras vidas sobre las palabras de Cristo: alegría, sencillez y misericordia. El hermano Roger las puso en el corazón de la vida de nuestra comunidad de Taizé; ellas nos permiten avanzar, incluso en los momentos difíciles. Él las interiorizó hasta el punto de retornar a ellas». Así es como Taizé, un pequeño municipio de Francia, cercano a Lion, se convirtió en el puente de la cristiandad.

¿Qué es Taizé?

Suiza, 1940. Las bombas desangran a Europa. El hermano Roger tiene 25 años y acaba de superar una tuberculosis pulmonar que le mantiene inmovilizado durante un tiempo.

Huye de Suiza rumbo a Francia, el país donde nació su madre. La aldea de Taizé es su destino. No lo elige por azar, Taizé estaba situada en la línea que dividía Francia y era lugar de paso para miles de refugiados que, como ocurre ahora en Siria, huyen de la guerra y el terror. Allí adquiere una vivienda y la cede a los refugiados, muchos judíos, prisioneros de los campos de concentración nazis. Les da de beber, de comer… Se vuelca con ellos salvo para rezar: sus seguidores cuentan que siempre se escondía para no incomodar a refugiados con otras confesiones religiosas.

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Nueve años después, en 1949, por primera vez siete hombres se comprometen como hermanos de esta organización a llevar una vida en común, guardar el celibato y vivir con una gran sencillez. Años después este teólogo suizo redactó la regla de Taizé, ‘Lo esencial para permitir la vida en común’, es el legado que dejó redactado para sus hermanos el fundador de esta comunidad religiosa, desconocida para buena parte de creyentes.

Taizé es un foco para el ecumenismo, son el pegamento de la cristiandad. Hasta allí han peregrinado los papas Juan XXIII y Juan Pablo II, además de la Madre Teresa de Calcuta. Tambien obispos luteranos.

Son el símbolo de la reconciliación, los antagonistas a los cismas que durante siglos han dividido a los cristianos. Cualquiera puede estar con ellos. Aman a todos tal y como son, sin distinciones. Aunque seas gay o tu piel negra. Sin privilegios entre católicos, ortodoxos o protestantes. Unidad, integridad, infinidad. «Cuando la Iglesia escucha, sana, reconcilia, llega a ser lo que es en lo más luminoso de ella misma: límpido reflejo de un amor». Es una de las reflexiones que dejó el hermano Roger como legado.

Los hermanos

A día de hoy 100 hermanos, de diversas tradiciones cristianas, integran la comunidad Taizé. Ellos mismos asumen la pluralidad y la diversidad que predican. Eso sí, admiten que son más de iconos -rezan frente a retablos-, de tradición ortodoxa, que de imaginería.

Roger designó a su sucesor, el hermano Alois. No todos viven en Francia, hay hermanos en Brasil, en Bangladesh, en Corea, en Senegal y en Kenia. Viven sin aceptar donaciones ni herencia, sólo con su trabajo. Explican que la audacia de no asegurarse ningún capital, sin miedo a la pobreza, da una fuerza apacible. Sí, sólo con eso. Cristian, de origen chileno, es uno de ellos.

– En Taizé vivimos unos 70 hermanos. El resto vive en cinco casas repartidas por el mundo. En cada casa viven entre cuatro y cinco hermanos. Llegué en el año 2000 a Taizé buscando una vida junto a otros, unitaria, pero sin perder el contacto con la gente. Con la acogida. Cuando los conoces uno se siente invitado a formar parte de ellos.

Todos asumen roles muy concretos para pertenecer a la comunidad. Tras un tiempo de preparación, un nuevo hermano se compromete con la organización para toda la vida y se pronuncian unas palabras el día de su compromiso. Piden «la misericordia de Dios y la comunidad de mis hermanos».

– Me habla de la diversidad, de la pluralidad. De la pobreza y la humildad. Hay muchas diferencias entre Taizé y Roma.

– Y a pesar de que hay una muy buena relación con Roma. Año tras año el hermano Roger visitó a todos los papas para encontrarse con ellos, hablar. El hermano Aloi ha mantenido esas buenas relaciones con los papas Benedicto XVI y Francisco. Ellos nos animan a seguir porque todos tenemos la misma iniciativa y entrega, aunque sí es cierto que cada uno trabaja a su manera.

– Esa forma de entender la religión les ha permitido contar hasta con la simpatía de los agnósticos.

– Sí, somos conscientes de ello. Se debe a que en Taizé se crea un espacio en el que cada uno, si va allí, puede seguir siendo él mismo. Será aceptado tal y como es, al margen de lo que piense o crea.

La acogida a los refugiados está en el mismo ADN de los hermanos Taizé. Se constituyeron como comunidad para ayudar a los de la Segunda Guerra Mundial. Si bien el flujo de refugiados y de emigrantes crea dificultades, los hermanos Taizé subrayan que también puede ser una oportunidad. Dicen que con esta ola migratoria los países de la comunidad europea pueden recobrar un dinamismo que estaba embotado. Piden ir más allá del miedo al extranjero, no verlo como una amenaza, «acojámonos mutuamente como miembros de la misma familia humana». Por eso es tan importante que Europa reaccione al drama de Siria.

– Intentamos hacer fuerza en todo lo que podemos. Hay una urgencia, es un tema muy importante, y hay que hacer más de lo que se está haciendo. No caemos en el ‘por qué no se ha hecho’, sino invitamos a que cada uno, a través de su propia realidad, haga algo. Lo que sea. Uno no puede esperar a que el otro reaccione. Esa es nuestra llamada.
Las jornadas

Internet es el medio en el que la organización -en la que también colabora el Arzobispado de Valencia- se comunica con los más de 15.000 jóvenes que participan en el encuentro. Lo primero con lo que se encuentran cuando abren la página web de Taizé Valencia es con la lectura bíblica diaria. Ayer recogía la siguiente: «El Verbo en el mundo estaba, y aunque el mundo fue hecho por él, el mundo no le reconoció. Pero a cuantos le recibieron y creyeron en él les concedió el llegar a ser hijos de Dios». También se divulgan oraciones, intenciones de oración, incluso el valor del silencio. Cómo promover una fraternidad universal según el hermano Alois, cantar o reflexionar.

Débora y Clara son hermanas, de Roma, y desde ayer están en casa de Marisa, una de las valencianas que ha abierto las puertas de su casa a los jóvenes. Las recogió en San Pascual Baylon tras brindar con horchata.

– Os hice la comida para que no gastéis dinero durante estos días, pero ahí tenéis un bar que hacen los bocadillos de tortilla de patata, típicos españoles, por dos euros. Están buenísimos.

Débora y Clara no la entienden, Marisa se gira. «No pasa nada, me bajé al móvil un traductor al italiano». Eso es Taizé: diversidad, pluralidad. Integridad.

Fuente: Juan Nieto | Fotos: José Cuéllar | elmundo.es