Monseñor Barrio inaugura las Jornadas de Teología del ITC con una reflexión sobre cristianismo, tolerancia y pluralismo

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, afirmó hoy que “en un mundo que se va haciendo cada vez más pequeño, el problema del pluralismo y del correspondiente encuentro entre las religiones y las culturas ha llegado a ser una cuestión apremiante e irrenunciable”. En la inauguración de las XVII Jornadas de Teología del Instituto Teológico Compostelano (ITC), monseñor Barrio indicó que “las distintas religiones tienen ante sí el doble reto de vivir concordemente y contribuir a la educación del género humano para alcanzar la paz”. El arzobispo habló del diálogo del cristianismo con otras religiones, que “implica el problema de la tolerancia, puesto que tolerancia no significa aceptar una diversidad de “verdades”, cuya validez sea equivalente”. Monseñor Barrio añadió que “en tal sentido, no hay que entender la tolerancia como mero pluralismo, sino como respeto, sinceridad y compromiso desinteresado en la búsqueda de la verdad”. La presentación de las jornadas corrió a cargo del director del ITC, Segundo Pérez López, quien recordó que en 2016 se cumplen treinta años del encuentro de oración por la paz en Asís con las distintas religiones.

Las jornadas teológicas se desarrollan bajo el rótulo “Todos somos hijos de Dios: Religiones, Cristianismo y Misión”. El director del ITC, Segundo Pérez López, explicó en la presentación del encuentro que con esta temática el ITC quería aportar su “granito de arena” a la reflexión sobre el papel de las religiones en el mundo y el pluralismo religioso. En su intervención, monseñor Barrio dijo que “la fe cristiana se ve afectada especialmente por esa problemática, porque desde su origen y por su misma esencia pretende dar a conocer y proclamar universalmente al único Dios verdadero y al único Salvador de toda la humanidad”.

Monseñor Barrio destacó que “el que dentro del actual pluralismo la Iglesia y la cristiandad figuren como un pluralismo más, no tiene que interpretarse nunca como si la Iglesia se concibiera a sí misma solo como una iglesia entre las demás, y como si pusiera en duda su especial pretensión universal y su misión”. En ese sentido, aclaró que “en la Iglesia existe un singular que nunca puede ser englobado en un plural, y que seguirá siendo lo único, lo definitivo, lo insuperable y lo exclusivo. En último término esta singularidad se debe a la originalidad de Cristo, a lo incomparable sin analogía de su persona, de su historia, de su obra, a la índole única del acontecimiento-Cristo”.

Tras la apertura oficial, el primer conferenciante, José Luis Vázquez Borau, habló sobre “La pervivencia del hecho religioso”, una intervención en la que se refirió a la necesidad de “hacer silencio” para escuchar la voz de la presencia íntima de Dios dentro del hombre. José Luis Vázquez Borau, miembro del Instituto Mounier de Catalunya, recordó la experiencia común a todo hombre de necesitar un acercamiento a la dimensión espiritual, que para los cristianos se traduce en la necesidad de experimentar un encuentro personal con Cristo.

Saludo de mons. Barrio en las XVII Jornadas de Teología