Monseñor Barrio pide afrontar los nuevos retos “renovando lo que sea necesario para responder a los interrogantes de quienes nos rodean”

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, apostó hoy por afrontar “los nuevos retos que se nos presentan, renovando todo lo que sea necesario para responder a los interrogantes de quienes nos rodean y poniendo a la Iglesia diocesana en actitud de salida, de misión centrada en Jesucristo, de entrega a los pobres”. Así lo dijo en la homilía de la Eucaristía que dio inicio al Sínodo Diocesano, celebrada en la catedral. “No debemos hacer de la fe una planta de invernadero”, explicó monseñor Barrio, quien aseguró además que “nuestra Diócesis debe discernir con audacia y creatividad, con generosidad y valentía en qué medida nuestras actitudes personales, métodos evangelizadores, estructuras, y organismos diocesanos le acercan o alejan de su misión”. Monseñor Barrio se preguntó: “Igrexa compostelá que dis de ti mesma e que rostro estamos a ofrecer os que a formamos na fe aos homes e mulleres do século vinte e un?”. Tras la Misa de apertura del Sínodo Diocesano, los 170 sinodales –sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos- se reunieron en primera asamblea de trabajo para analizar la situación de las parroquias y ofrecer propuestas para mejorar y dinamizar las estructuras pastorales de la diócesis.

El arzobispo de Santiago indicó en su homilía que “unha nova Evanxelización propiciará que a nosa Igrexa particular viva unha primavera que dea froito ao seu debido tempo, transformando o deserto en campo fértil e contribuíndo a que a máis insignificante das sementes aínda estando baixo terra, e aparentemente sen vida, chegue a ser árbore onde se acubillen as aves do ceo”.

Además, apuntó que “quenes se afastaron caladamente da Igrexa, esperan o noso testemuño e a nosa invitación para volver a ela”. En su apertura, monseñor Barrio expresó su confianza en que “o Sínodo nos axude a discernir o esencial do superfluo, a descubrir en caridade as nosas feridas, e en comuñón as solucións, sendo humildes e sinceros, para estar avaliándonos e purificándonos en forma constante de tal xeito que a nosa vida sexa: da verdade na caridade, do diálogo na comuñón, do amor sincero e leal”.

La finalidad del Sínodo es aconsejar al arzobispo, que es quien lo convoca, sobre los temas que él mismo ha propuesto, para marcar líneas de actuación comunes en toda la diócesis. Las otras asambleas sinodales se celebrarán el 22 de octubre, los días 12 y 26 de noviembre y el día 17 de diciembre. La clausura está prevista para el sábado 21 de enero. En ellas participan 170 personas, de las que aproximadamente unas cincuenta son laicos.

El primer proyecto que se abordó en la asamblea de hoy  analizó la situación de las parroquias para ofrecer propuestas para mejorar y dinamizar las estructuras pastorales de la diócesis. En sucesivas sesiones se presentarán documentos con sugerencias e iniciativas relativas al anuncio de la fe, a las celebraciones cristianas, al modelo de Iglesia o a la relación del cristiano con la sociedad.

Monseñor Barrio ha dispuesto que en todas las parroquias e iglesias de la Archidiócesis se celebre la Misa por el Sínodo, así como que se añada a la Oración de los Fieles una intención por el Sínodo: “Por nuestra Iglesia diocesana, para que el sínodo que se está celebrando produzca frutos de conversión en los corazones y de renovación en la pastoral, roguemos al Señor”.

Homilía en la Eucaristía de inicio del Sínodo Diocesano

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