Monseñor Jesús Fernández González preside el Corpus Christi en Carballo

Sábado 25 de junio, segundo día consecutivo los actos religiosos del San Xoán. Día del Corpus Christi, la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, la Fiesta del Santísimo Sacramento. Sabemos –Cristo nos lo ha dicho— que Dios es amor. Y la prueba máxima de ese amor es la presencia permanente de Jesús, el Maestro, en el sacramento de la Eucaristía.

A las 12 y media tuvo lugar una misa, cantada por la Coral de Bergantiños, en la iglesia parroquial presidida por el obispo auxiliar de Santiago, monseñor Jesús Fernández González y concelebrada por varios sacerdotes.

En la homilía, el obispo auxiliar destacó nos reconocemos pobres de amor, pobres de Dios, y lo reconocemos no solo en el silencio del corazón, sino también publicamente. Afirmó que quien celebra la Eucaristía, se reconoce siempre necesitado de ser acogido y regenerado de la misericordia de Dios. En este sentido, manifestó que vamos a Misa porque somos pecadores y queremos recibir el perdón de Dios. En Cristo encontramos la fuerza para encontrar nuestra vida y la sociedad.

Monseñor Jesús Fernández invitó a realizar en este Año Santo, la experiencia de abrir el corazón a cuantos viven en las más contradictorias periferias existenciales, que con frecuencia el mundo moderno dramaticamente crea. Por eso, propone una cultura de la compasión frente a la tentación del descarte, que nos exige estar atentos para ver el sufrimiento de los hermanos, para que los más necesitados sientan el calor de nuestra presencia y nuestra fraternidad.

Al terminar la Misa, la procesión ha comenzado un recorrido que ha incluido varias paradas en los altares y alfombras florales dispuestos, como es tradición, a lo largo del trayecto. Centenares de vecinos han acompañado a la comitiva y otros muchos la aguardaban en cada uno de las paradas, donde ha sido recibida con lluvias de pétalos desde los balcones más próximos.

Fragmento de la homilía de monseñor Jesús Fernández González:

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