El sueño de Dios para ti y para mí es que seamos uno con su Hijo amado Jesús, que parezcamos en Él, para que, cuando mire su mano, donde nos tiene tatuados, solo vea la imagen de Jesús.

No nos queda otra querid@ amig@ que permanecer en Dios, bien aferrados a su viña, para que Él nos pueda regalar gratuitamente su “savia vital”… permanecer en Dios es condición indispensable para dar fruto, un fruto verdadero y duradero, porque los nuestros suelen ser efímeros y frágiles.

Con Él todo lo podemos, fuera de Él sólo hay vacío… oscuridad…

Atrévete a permanecer en Él… a escuchar y vivir su Palabra… Atrévete a ponerle a Él primero en tus opciones… EN TODO…

El será tu fuerza, el mejor y único CAMINO.

Orar, escuchar su palabra, dejarse broncear el corazón por la fuerza de su luz… esa es la clave para poder dar fruto, el fruto que Dios espera de ti y de mí…

¡¡BUEN CAMINO!!

Sor Luisa