Propósitos

Muchos aprovechamos estas fechas para hacer revisión del año que ya pasó con la intención de mejorar en algún aspecto de nuestra vida. Algunos se decantan por la salud, otros, por las relaciones personales, y la minoría, por acrecentar su trato con Dios.

Sí, porque una óptima relación con los demás depende de que estemos bien con el Creador y sustentador de nuestros espíritus. Dios, que además es Padre, necesita que nosotros entablemos un vínculo personal con Él, el cual sólo se logra con la apertura de mente hacia esta realidad y con el propósito de hacer que se cumpla en nuestras vidas lo que Él señaló como directrices de un buen vivir, esto es, un modo de vida que nos hiciera felices dejándonos satisfechos con nosotros mismos, dichosos de ejercer el plan que Dios nos tienen preparado a cada uno, eficaz y competentemente.

Este es pues un buen propósito para 2016: caer en la cuenta de que Dios nos ama y nos perdona, pero también de que exige de nosotros seguir su elenco de disposiciones, si es que de verdad queremos alcanzar ese Cielo de felicidad sin límites que nos ha preparado después de esta vida, que en tantas ocasiones está llena de sufrimiento y conflictos.

El amor lo puede todo, el amor lo es todo.

Pili Montalbán

Artículo publicado en www.elcorreogallego.es
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