Reflexiones de Filomena Barreiro, Delegada del Apostolado de Fátima en Pontevedra

Tras las apariciones de Fátima en 1917, La Virgen María prometió venir una séptima vez; también insistió como tabla de salvación para el mundo y para las almas, la devoción a su Inmaculado Corazón. Esto se cumplió en Pontevedra, ciudad perteneciente a la Archidiócesis de Santiago de Compostela.

Estando Lucía en el convento de las Doroteas en Pontevedra, el 10 de Diciembre de 1925, se le apareció Nuestra Señora con el Niño Jesús a su lado, en una nube de luz. La Virgen puso su mano en el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su Corazón rodeado de espinas. Al mismo tiempo, el Niño Jesús dijo: “Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas”.

Después dijo nuestra Señora a Lucía: “Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú al menos, procura consolarme y di que todos los que durante cinco meses seguidos en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme, les prometo asistir en la hora de su muerte con las gracias necesarias para su salvación“.

Esta es LA GRAN PROMESA de la Santísima Virgen.

Con esta aparición se cerraba el mensaje de Fátima, como indica la hermana Lucía en sus memorias.

Intervención en la Cope de Filomena Barreiro

Importancia de la preparación para la fiesta del 13 de mayo con un triduo en honor a la Virgen de Fátima en la pontevedresa Casa de la Virgen.

Testimonio personal

Foto: Faro de Vigo