Reina del Cielo

«Soy yo, no temáis. Querían recogerlo a bordo, pero la barca tocó tierra en seguida, en el sitio adonde iban.»

A veces queremos apropiarnos de Dios. Queremos que entre en nuestros planes, en nuestros proyectos… pero sin dejarle coger de verdad las riendas de la situación. Le decimos: “Señor, ayúdanos con esto, que tenemos miedo”. Pero cuando viene a nuestro encuentro le añadimos: “Gracias, pero lo quiero de este modo, y de esta otra manera, o así, o asá…”. ¿De verdad queremos que Dios sea Dios en nuestras vidas o queremos un Dios-marioneta? Miremos a la Virgen María. Ella sí que se dejó hacer. Y fíjate qué hermoso final en la historia que Dios tejió para Ella: Madre de la humanidad, Reina del Cielo. Tu Reina y la mía.

AthenasReina del cielo https://youtu.be/k47dmGpHvxk

Elena Fernández Andrés · https://twitter.com/poverellacm

 

Estamos pasando por una prueba inesperada, insólita. Es un tiempo que nos permite ver cómo reaccionamos, en qué creemos realmente. Se pone a prueba todo. Y llega siempre el momento de la verdad… Hoy celebramos la fiesta de San Marcos. Pero no habrá procesiones, ni Misas multitudinarias, ni velas encendidas, ni celebraciones solemnes. El Evangelio dice que a los que anuncien la Buena Noticia les acompañarán signos y señales con los que Dios confirma su mensaje . Hoy, en el año del Señor de 2020, llega para los cristianos el momento de la verdad. «Mire cada cual cómo construye. Pues nadie puede poner otro cimiento que el ya puesto, Jesucristo» (1Cor 3, 10).

Sí, estamos en un momento en que todo va quedando al descubierto y se ve sobre qué hemos construido. He aquí una prueba para nuestra fe: prueba de templos cerrados. Esta primavera no habrá Primeras Comuniones, ni Confirmaciones, ni Procesiones del Corpus como otros años. Cristo nos pide todo el corazón, todas las ansias, todos los anhelos. Él quiere ser el cimiento, el material de construcción, el proyecto, la piedra angular, el arquitecto, el contratista, el huésped. Cristo quiere serlo todo. Cristo es la verdad. Una verdad que permanece para siempre.

¡Ojalá volvamos a la nueva normalidad con Cristo ardiendo en nuestro corazón! Una nueva comunidad edificada en Cristo… y que se vaya todo lo que es poco consistente, solo mantenido por el tiempo, los años, la rutina, el dicho de «siempre se hizo así». Que quede la FE. Aunque sea una fe como la de Pedro, que se envalentonó y después tuvo que llorar y arrepentirse. Señor, te he acompañado en el tramo del camino fácil, había construido sobre Ti y fui poniendo muchas cosas mías. Ahora, cuando vuelva a ser catequista, visitadora, cuando vuelva a ser agente de pastoral, cuando vuelva a mis tareas en la Parroquia, quiero hacerlo más al  estilo del Resucitado y de María su Madre.

Montse de Javier · Comunidade Caná