Relevo de la directora en la Cocina Económica tras una década al pie del cañón

  • Sor Esther Seoane se hará cargo de la dirección de la Asociación Leonesa de Caridad
  • «Santiago es una ciudad muy generosa»

Han sido diez años de trabajo sin descanso. Siempre al pie del cañón, incluso este pasado mes de agosto, en que la Cocina Económica no cerró por vacaciones, siguió al mando de los fogones de la Cocina Económica. Sor Esther Seoane se marcha. A finales de mes tomará las riendas de la Asociación Leonesa de Caridad, que se encarga, además del comedor social, de un centro de acogida para víctimas de violencia de género o abandono familiar, y sus hijos, y de un servicio de ayuda a domicilio para ancianos y minusválidos que carecen de recursos.

La directora de la Cocina Económica de Santiago fue objeto ayer de un merecido acto de homenaje-despedida, al que acudió el alcalde, Sánchez Bugallo, y la concejala de Servizos Sociais, Mila Castro, además de Ángel Brage, administrador de la entidad y que asumirá la dirección, junto a sor Alicia, que se ocupará del comedor social, entre otras labores. También estuvo presente el ecónomo diocesano, Fernando Barros.

Haciendo un balance de esta última década, sor Esther asegura que ha sido «muy positiva, en todos los sentidos. Desde la convivencia en esta pequeña comunidad de seis hermanas de la Caridad hasta el apoyo que he recibido por parte de Iglesia, instituciones y personas anónimas. Todos me han demostrado que Santiago es una ciudad muy generosa».

Explica que se va satisfecha con el trabajo realizado y no oculta su alegría por dejar una sede remodelada. «Ha sido labor de todos. Pero he de decir que en todo lo que he propuesto, la junta directiva siempre ha creído en mí y me ha apoyado».

La Cocina Económica llega a servir a diario a más de 200 usuarios, entre ellos, a familias sin recursos.

«Desde muy niña, sobre todo mis abuelos, me inculcaron la solidaridad con los pobres»

Sor Esther Seoane nació en 1950 en la compostelana rúa de Castaños. Estudió en el colegio La Milagrosa, donde asegura que a través de las hermanas del centro comenzó a sentir que su vida iría encaminada a ayudar a los demás. Algo que ya vivió desde siempre en su casa. «Recuerdo que desde muy pequeña en mi familia había una gran solidaridad hacia los pobres, que me inculcaron. Cuando había una fiesta en casa, mis abuelos se ocupaban de preparar un cesto con comida para alguna familia con apuros económicos».

Curiosamente, fue en una visita organizada el Día del Domund cuando pisó por primera vez la Cocina Económica. Aunque esa experiencia le marcó, la anécdota de ese día es que «prácticamente escapé cuando nos iban a dar leche y ví que tenía nata. No me gusta nada». Tenía 14 años.

A los 21 se marchó de Santiago y pasó por distintas instituciones en las que se encargó de varias causas como trabajar en Tremañes, entonces un barrio marginal de Gijón, donde esta hermana de la Caridad se ocupaba de dirigir una guardería.

Ahora se marcha a León. «Siento irme pero es mi labor. Es como a los políticos cuando deben dejar su cargo a los cuatro años, yo tuve la suerte de estar diez».

Fuente: El Correo Gallego