Sacramentos bajo la carpa del circo en Carballo

José Aumente es el director del Departamento de Pastoral de Circos y Ferias de la Conferencia Episcopal y llegó a Carballo desde Madrid para bautizar, dar la primera comunión y confirmar a cinco miembros del Circo Vienna Roller, que hoy comienza sus actuaciones en la capital de Bergantiños. El cura anda por el mundo atendiendo las necesidades espirituales de los artistas, pero es poco habitual que consiga concentrar tres sacramentos en un mismo día.

Comenzó la preparación del grupo, con el correspondiente estudio del catecismo, cuando estaba el circo en Vegadeo. Después pasaron por Vilalba, donde compraron los trajes, y las ceremonias se celebraron finalmente en Caballo, con altar incluido en un lado de la pista.

Fue bautizada Yarin Minetti Mota, nacida hace dos años en Granada, en tanto que su hermano Andrew, alumbrado en Cuenca hace 14, hizo la comunión y Ashanty, la mayor de los tres y de Nápoles, se confirmaba a los 23 y fue madrina de la pequeña. El padrino, un tío, participó en la misa por Skype. Completaba el grupo Michelle Vassallo, hija de los dueños del circo, de 8 años y de Trieste.

José Aumente es un muy buen conocedor del mundo del circo y su labor consiste en ir a dónde le reclaman para atender las necesidades espirituales de los artistas. Recién llegado de Ávila su destino anterior fue Roma y ahora no sabe dónde irá.

La Conferencia Episcopal hace malabares en Carballo

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Esta tarde ofrecerán su primera función en Carballo los artistas del Vienna Roller instalado junto al Pazo da Cultura de Carballo, pero la carpa acogió ya ayer actos a los que solo estaban invitados los miembros de la troupe, formada por 17 personas. Hasta las orillas del río Anllóns se desplazó desde Madrid José Aumente, director del Departamento de Pastoral de Circos y Feria de la Conferencia Episcopal. Hace apenas dos semanas se fijó la fecha para tres ceremonias que tuvieron como protagonistas a los hermanos Yarin (3 años), Andrew (14) y Ashanti Minetti Mota (23), y a Michelle Vasallo (8), hija de Sharon Brukson y Harald Vasallo, propietarios del pequeño circo.

Estando el grupo en Vegadeo José Aumente empezó a formarlos en el catecismo, pero de todos es sabido que el circo no se detiene, por lo que junto con la fecha hubo que fijar el lugar y se pensó que Carballo reunía las mejores condiciones para todos.

De la parte mundana se ocuparon las madres Sharon, de padres alemanes, pero casada con un italiano, y Leila Penélope Mota Moreno, alumbrada en España, de padres portugueses y criada en Italia. Ambas son de familia circense y sabían que no resultaría sencillo montar la fiesta. Cuando actuaron en Vilalba aprovecharon para comprar los trajes. No fue sencillo porque la campaña de comuniones comienza en enero y se extiende hasta mayo, por lo que en octubre en las tiendas están bajo mínimos. «Las cosas se hacen complicadas cuando estás viajando siempre», dice Sharon, pero, en realidad, no parece que les importe realmente. Su hija Michelle acude al colegio cuando paran en algún pueblo, no tiene problema, sigue el curso como el resto de los niños del circo y aprueba sin dificultad. Tampoco tiene complicaciones para hacer amigos. Aunque cambian constantemente, algunos permanecen. Ashanti guarda una relación que inició hace 8 años ya con una chica de Álora, un pueblo de Málaga en el que paró el circo.

Ahora tienen la oportunidad de hacer nuevas relaciones, además de la que ya mantienen con José Aumente, con el que seguirán en contacto, más que nada porque Michelle tiene un hermano de 5 años y la pequeña y revoltosa Yarin hará la comunión. Muchas ocasiones habrá para que el cura continúe en sus vidas y quizá haga más visitas a Carballo, ya que se relacionó muy bien con el párroco, José García Gondar, quien lo invitó a pernoctar en su casa y le ayudó con los certificados.

Tras la fiesta de ayer, bajo una carpa decorada con más de 300 globos, tocará trabajar hoy, todos lo hacen. Ashantí hace malabares con los pies y saca las serpientes asistida por su hermano, en tanto que Michelle Vassallo ayuda a su padre con la escalera libre. Solo Yarin todavía corretea a su antojo. Acaba de cumplir tres años.

Fuente: La Voz de Galicia | Cristian Viu | Foto: José Manuel Casal