San Martín “fue un batallador por las cosas de Dios” asegura monseñor Barrio en la fiesta del Seminario Mayor

Monseñor Julián Barrio puso hoy a San Martín como ejemplo de la actitud del cristiano en medio del mundo. “Como a un buen pastor y peregrino de lo absoluto”, recordó, “no le fueron ajenos los problemas del hombre de su tiempo. Haciendo honor a su nombre fue un batallador por las cosas de Dios, brillando por su coherencia. Su caridad fue inagotable con los necesitados, siendo muy austero consigo mismo”. Monseñor Barrio pronunció estas palabras en la homilía de la Eucaristía que presidió en San Martín Pinario, a la que acudió la comunidad del Seminario Mayor. San Martín, patrono de este centro educativo diocesano es, según recordó el arzobispo, “un ejemplo para nosotros que tal vez estamos hartos de palabras y vacíos de obras”.

Monseñor Barrio aprovechó ayer la homilía de la Eucaristía en la fiesta de San Martín, para resaltar la labor y el compromiso del patrono del Seminario Mayor Diocesano. “En su ministerio episcopal”, dijo, “formó al clero, implantó la vida consagrada y evangelizó a los pobres buscando nuevos caminos de evangelización. Fundó las parroquias rurales en Francia. Anunciar la fe en formas verdaderas y buenas, y aprender a expresar esas formas de un modo nuevo para nuestro presente, ha de configurar nuestro nuevo estilo de vida”.

El arzobispo de Santiago recordó, además, que “San Martín, hombre admirado por su sabiduría y amado por su bondad, salió al encuentro de las gentes, manifestando su alma de apóstol que se conmueve con el corazón y con la mente”. Tras recordar también la dimensión interior de San Martín de Tours, con la que la contemplación se aúna al servicio a los demás, monseñor Barrio aseguró que “vivir los valores auténticos en nuestra vida, nos motivará por respeto a las personas que sufren y por coherencia evangélica, a asumir con tanta dignidad como fidelidad la contemporaneidad y a generar un ámbito cultural que no cierre sus ojos a la luz de la fe en medio de tanta sospecha y desconfianza”.