Santiago Núñez celebra su Primera Misa en Marín

  • Numerosos sacerdotes, familiares, amigos y fieles acompañaron a Santiago Núñez en su Primera Misa solemne
  • La Comunidade Caná, Familias Invencibles  y el grupo de oración Familia de Nazaret se encargaron de animar el canto

El pasado 11 de julio el arzobispo de Santiago de Compostela ordenaba en la iglesia de San Martín Pinario de Santiago de Compostela a dos nuevos sacerdotes junto con tres nuevos diáconos.  Poco a poco han ido “estrenando” su ministerio y celebrando con las personas más cercanas la Eucaristía.

Uno de estos nuevos presbíteros es el moañés Santiago Núñez que decidió celebrar su Primera Misa solemne en la parroquia vecina de Santa María de Puerto de Marín ayer domingo. Muchos fueron los que quisieron acercarse al Templo Nuevo para acompañarle  y mostrarle su afecto. No faltaron sus padres y su familia así como numerosos sacerdotes y fieles. La parroquia de Marín se volcó para acoger la Primera Misa del nuevo presbítero con estrictas medidas de higiene y seguridad atendiendo a las recomendaciones de las autoridades sanitarias.

La Primera Misa se convierte en una ceremonia solemne, emotiva y que acerca a todos un misterio cargado de gozo: la llamada de Dios a ser sacerdote y la sorpresa feliz de la respuesta humana.

En su homilía el recién ordenado sacerdote comentaba que «La misericordia, la paciencia y la gracia de Dios nos están transformando día a día, cuando permitimos que el Espíritu Santo nos moldee (…) Tengamos también mucha más paciencia con el proceso de conversión de los demás para no juzgarlos ni condenar»

La historia de Santiago Núñez es un continuo tira y afloja con el Señor; tras estudiar Magisterio y trabajar en un astillero y en un parking, los diferentes derroteros de la vida le llevaron a ingresar en el Seminario Mayor de Santiago hace seis años para acabar felizmente ordenado sacerdote con 46 años. Él mismo en una reciente entrevista en Faro de Vigo afirmaba:   «No vi cosas que no me gustaran; el mundo en el que vivimos es apasionante y muy bonito; pero me faltaba estar allí donde tenía que estar, de sacerdote. y para eso no hay edad. Esa era mi vocación. Uno tiene que optar por aquello que le gusta y en donde se va a sentir realizado».

El misacantano se explayó en una emotiva y elogiosa acción de gracias a Dios por todas las personas que le alentaron en el camino vocacional, así como a los asistentes y al equipo de orden de la parroquia.

Las medidas de prevención ante la covid19 aconsejaban el no tener el besamanos tradicional pero no impidieron que se celebrase una vibrante adoración al Santísimo Sacramento con la que concluía la Primera Misa Solemne de Don Santiago.