Visitamos el santuario de las Bienaventuranzas, situado en el lago de Galilea. Se trata de un lugar ajardinado bellísimo. Con los grupos que non adentramos en él, evocamos el Sermón de la Montaña (Mt, 5). Este fragmento del Evangelio todavía hoy desconcierta. Parece un canto a la fidelidad por parte de Dios. Estés como estés, Dios está contigo, cualquiera que sea tu situación. El templete tiene forma octogonal, donde se encuentra un tabernáculo con el Santísimo Sacramento y un curioso elemento: en el suelo hay un mosaico en forma de río que sale del sagrario, el cual queda destacado como el Manantial de donde brota todo lo bueno de la vida. De él salen las virtudes teologales y cardinales. De Jesús sale todo lo bueno.

Fray Paco