Simón Lemiña Cores, arousano de 27 años, será el nuevo párroco de Vila de Cruces

Simón Lemiña Cores (Vilanova de Arousa, 1990) será el sustituto de Andrés Trinquete González al frente de la parroquia de Vila de Cruces. El nombramiento será oficia después del Consejo Episcopal que el Arzobispado de Santiago tiene previsto realizar en sede catedralicia el próximo 29 de noviembre. Lemiña sustituye a Trinquete, que ya ejerce como nuevo párroco de Arteixo desde el pasado fin de semana, y también tendrá a su cargo las iglesias de Besexos, Cumeiro, Larazo, Loño, Arnego, Duxame, Portodemouros, Insua y Ferreirós. Lemiña desde pequeño fue monaguillo en la parroquia de San Cipriano de su tierra natal, donde descubrió su vocación sacerdotal. Estudió el Bachillerato en el Seminario Menor de la Asunción y después ingresó en el Seminario Mayor. En el curso 2015-2016 realizó sus tareas pastorales en la parroquia de San José de Pontevedra y también en San Francisco Javier de A Coruña. El nuevo párroco cruceño se ordenó como diácono en 2015 en un acto celebrado en la catedral de Santiago, una ceremonia que también protagonizaron Rubén Budiño Carreira y Santiago Fernández González, dos nuevos sacerdotes de la Archidiócesis compostelana. Y fue ordenado sacerdote el pasado mes de julio, también en Compostela.

Simón Lemiña recordaba ayer que Cruces es su primer destino como sacerdote y reconoció sentir «mucho respeto porque se trata de hacerse cargo de un total de diez parroquias». El futuro párroco de Vila de Cruces piensa que «ser hoy sacerdote es una gran aventura porque las personas están muy necesitadas de Dios, y un buen sacerdote con su oración, su palabra y ejemplo puede hacer muy buena tarea llevando a las personas a Dios». El sacerdote arousano recordó que su vocación sacerdotal «surgió en mí con naturalidad, sin grandes acontecimientos de conversión». Lemiña recoge el testigo de Trinquete, que fue despedido el fin de semana pasado con una cena multitudinaria donde el Concello le obsequió con una pieza de porcelana como recuerdo.

 

Fuente: Ángel Graña | Faro de Vigo