Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María

Texto bíblico

El Señor Dios dijo a la serpiente: -«Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón» (Gn 3, 14-15).

Texto patrístico

Dios es, pues, el padre de las cosas creadas; y María es la madre de las cosas recreadas. Dios es el padre a quien se debe la constitución del mundo; y María es la madre a quien se debe su restauración. Pues Dios engendró a aquel por quien todo fue hecho; y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado. Dios engendró a aquel sin el cual nada existe; y María dio a luz a aquel sin el cual nada subsiste (San Anselmo).

Texto pontificio

“Con un himno del siglo VIII/IX, por tanto de hace más de mil años, la Iglesia saluda a María, la Madre de Dios, como « estrella del mar »: Ave maris stella. La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? La vida es como un viaje por el mar de la historia, a menudo oscuro y borrascoso, un viaje en el que escudriñamos los astros que nos indican la ruta. Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza.  Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?” (Benedicto XVI, Spe Salvi 49)

Texto litúrgico

“Dios nuestro, por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preservada de todo pecado, preparaste a tu Hijo una digna morada en atención a los méritos de la muerte redentora de Cristo. Concédenos, por su intercesión, que también nosotros lleguemos a ti purificados de todas nuestras culpas” (Oración Colecta, 8 de diciembre).

Consideración

Quien se adhiere a la Madre, queda defendido. Quien la llama, sabe que ella siempre responde. Ella siempre espera el retorno de sus hijos. Es de sabios mantener siempre la referencia entrañable.

Propuesta

¿Te encomiendas a nuestra Señora? El papa Francisco nos invita a rezar: “Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios…”

Ángel Moreno Buenafuente