Solo Dios

«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?»

¿Hace cuánto tiempo vivimos en el camino de la fe? ¿Hace cuánto vamos a una parroquia, comunidad, movimiento…? ¿Hace cuánto tiempo rezamos? ¿Y hace cuánto vivimos los sacramentos? ¿Y le conocemos? ¿Conocemos el Corazón de Cristo? ¿Qué hace latir de Amor su Corazón, qué le hace sufrir? ¿Le preguntamos cuando vamos a orar qué le preocupa, sobre qué necesita que oremos, que pidamos, que ofrezcamos? Hoy es Domingo. Es tu día, Señor. Queremos dedicártelo de verdad. Solo Tú, solo para Ti.

JésedSolo Dios  https://youtu.be/Z-2hnc8HeTM

Elena Fernández Andrés · https://twitter.com/poverellacm

 

Este V Domingo de Pascua nos acompaña Ermes Ronchi, fraile de la orden de los Siervos de María. En su libro: «Las preguntas escuetas del Evangelio«, retiro dado al Papa Francisco y a la Curia en Roma en 2016, profundiza en esta pregunta: ¿Quién eres Señor? «Él que me lava los pies, arrodillado ante mí, con sus manos en mis pies. También nosotros, como Pedro, nos escandalizamos y decimos: «Pero el Mesías no puede actuar así; tú estás completamente loco». Y Él responde: «Soy como el esclavo que te espera y cuando vuelves te lava los pies». Tiene razón San Pablo: el cristianismo es escándalo y locura (1Co 1, 23). Ahora comprendemos quién es Jesús… Es beso para quien lo traiciona. No destroza a nadie, se destroza a si mismo. No derrama la sangre de nadie, derrama su propia sangre. No sacrifica, se sacrifica a sí mismo».

«Cuantas veces, durante la celebración, en el trayecto entre la sede y el ambón para la homilía, he sentido miedo de estropear el Evangelio, de comunicar un rostro de Dios equivocado, sin fuerza, sin vida y sin belleza. Y hubiera preferido no ir al ambón y he sentido un nudo en la garganta pensando en no estropear el poder del Evangelio. Jesús nos pregunta: ¿Tú qué dices de mí? Nos mira y espera una respuesta que no sea aprendida del catecismo. Espera nuestra profesión de Fe. Para contestar a esta pregunta necesitamos toda una vida, toda una declaración de amor que exige entregarle nuestra vida a Él.»  Hoy nos unimos a los que nos precedieron y que fueron sus amigos, que le acompañaron, que comieron y bebieron con Él, nos unimos a Santiago, Felipe, Andrés, Pablo, Pedro, Tomás… Somos un pueblo escogido. ¡Aleluya!

Montse de Javier · Comunidade Caná