Un infarto fulminante

Después de los avatares de mi antiguo país, Yugoslavia, acabé siendo Checo, así reza en mi documentación, y con sesenta y algo de años, resido a la sombra en el penal de Teixeiro.

Hace un año y medio, y próximas las Navidades del 2015, en el patio del módulo 8, un infarto fulminante, terminó con mi vida; vino una ambulancia y me llevaron al CHU de A Coruña, pero ingresé cadáver, me fui directo al depósito.

Al ser la semana de Navidad, mucho personal se encontraba de vacaciones; la cárcel, intentó por todos los medios, localizar a mi familia en Chequia, pero no lo consiguieron, al haber cambiado de domicilio, ¡lo que yo desconocía!, así que hubo que recurrir a la embajada, hasta finales de enero del año nuevo, no consiguieron localizar a mi hijo, mientras tanto, yo ya había cambiado de lugar, el día de nochebuena, por la tarde, me dieron sepultura en un cementerio del Concello de Curtis, una vieja caja de madera y por cielo, un campo verde; la prisión se hizo cargo de los gastos, ya que mi hijo no tenía dinero suficiente para el traslado de mi cadáver, y la embajada de mi país, tampoco pudo hacerse cargo de los gastos.

El dia de Navidad, hubo una intención de misa por mi alma -soy católico-. me alegré mucho; pero hoy, un año y medio después, aún me alegré más, ¡mucho más!.mi hijo vino a verme, desde Praga, preguntó dónde estaba mi tumba, y le señalaron el lugar, luego encargó una pequeña lápida con mi nombre y recogió mis efectos personales en el centro penitenciario, mañana, ya se vá, y yo descanso en Paz, en una tierra que no me ha visto nacer, solo morir.

Manuel Garcia Souto
Responsable Pastoral Penitenciaria