V Lunes de Cuaresma: el Amor de Dios

“Cuando hacemos oración, que el Padre reconozca las palabras de su propio Hijo; el mismo que habita dentro del corazón sea el que resuena en la voz, y cuando le tengamos como abogado por nuestros pecados ante el Padre, al pedir por nuestros delitos, como pecadores que somos, empleemos las mismas palabras de nuestro defensor. Pues, si dice que hará lo que pidamos al Padre en su nombre, ¿cuánto más eficaz no será nuestra oración en el nombre de Cristo, si la hacemos, además, con sus propias palabras?” (San Cipriano)

V LUNES DE CUARESMA: EL AMOR DE DIOS

Estamos en la semana llamada de Pasión y nuestros ojos se fijan en Jesucristo. Él es la revelación máxima del amor de Dios, y su muerte en la cruz es la firma del amor más grande. Pero el secreto de la entrega de Cristo es el amor que siente de su Padre.

Texto bíblico: “… porque no estoy yo solo, sino que estoy con el que me ha enviado, el Padre; y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y además da testimonio de mí el que me envió, el Padre” (Jn 8, 18-20).

Francisco afirma en el comienzo de la bula: En la « plenitud del tiempo » (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, Él (Dios) envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él, ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios.

Pensamiento: No creemos en un superhombre, ni en un ideólogo, sino en Jesucristo, revelación del amor de Dios. Solo Él es quien nos puede transmitir fuerza en los momentos de dificultad, para no sentirnos solos.

ORACIÓN

“Tú, Señor, eres mi refugio, me pongo en tus manos, me abandono a tu   voluntad, porque Tú eres mi Dios”.

PROPUESTA

Da fe a que nos estás solo. Entra en tu interior e invoca a quien te habita.