V Viernes de Cuaresma. Viernes de Dolores

“Pues la oración se presenta ante Dios como venerable intermediaria, ensancha el alma y tranquiliza su afectividad. Y me estoy refiriendo a la oración de verdad, no a las simples palabras. La oración es un deseo de Dios, una inefable piedad, no otorgada por los hombres, sino concedida por la gracia divina, de la que también dice el Apóstol: Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables” (San Juan Crisóstomo).

V VIERNES DE CUARESMA. VIERNES DE DOLORES

Los peregrinos que llegan a Roma, si desean pasar por la Puerta Santa, deben recorrer la “via sacra” en clima de oración, hasta alcanzar la basílica vaticana, momento de sentir la fuerza de la comunión de los santos, la oración de la Iglesia. Al entrar, lo primero que se encuentran es la mirada de la Piedad.

Texto litúrgico: “Me cercaban olas mortales, torrentes destructores me aterraban, me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte. En el peligro invoqué al Señor, grité a mi Dios: desde su templo, él escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos” (Sal 17).
Palabras del Papa: “La oración no es una buena práctica para conseguir un poco de paz en el corazón; tampoco un medio devoto para obtener de Dios lo que nos sirve. Si fuera así, estaría movida por un sutil egoísmo. Pero, yo rezo para estar bien, como si tomara una aspirina: no, no es así. Yo rezo para obtener esto: pero esto es hacer un negocio. No es así. La oración es otra cosa. Es otra cosa. La oración es, en realidad, una obra de misericordia espiritual, que quiere llevarlo todo al corazón de Dios (Francisco, Audiencia” (6-02-2016).

Pensamiento: ¡Cómo no agradecer a los orantes del mundo su obra de misericordia! Un día, M. Teresita, antes de morir, me dijo: “Ya se enterará en el cielo todo lo que yo he rezado por vd”.

ORACIÓN

“Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos.”

PROPUESTA

Reza por los vivos y por los difuntos y recibirás una bienaventuranza. Encomiéndate a la Madre de Misericordia.

Ángel Moreno