Vendo calcetines

Mi vida no es fácil, pero lucho por salir adelante; el otro día aparecí a pedir con mi nuera a la casa de un cura, nos atendió bien y comimos, le regalé unos calcetines, era lo que tenía, calcetines para vender, a eso me dedico.

Hace años, yo y mi esposa, tuvimos que separarnos, pasé una temporada en la mendicidad, al cabo del tiempo, pasados varios años, nos volvimos a reconciliar, ahora vivimos juntos, ella cobra una pequeña pensión por discapacidad, no llega a los cuatrocientos euros, pero la casa es suya y no pagamos alquiler.

Nuestro hijo está en la cárcel de Teixeiro, todas las semanas voy a verlo con mi nuera, la actual, porque antes mi hijo vivía con otra señora y tiene un hijo de ese matrimonio; de las discusiones y problemas de la pareja, mi chico terminó acusado de violencia de género. También sufre una discapacidad mental que le exige tomar un tratamiento de por vida, pero siempre supo ganarse la vida.

Mi actual nuera tiene cuatro niños de otras uniones y desde que mi hijo está en prisión, a su madre le han detectado un tumor por el que recibe tratamiento. Todavía no le hemos dicho nada a nuestro hijo, porque no queremos alterarlo más de lo que está.

Muchas veces pido dinero para gasóleo, para los viajes de Ferrol a Teixeiro, mi nuera me ayuda a venta de calcetines y cuando tengo suelo hacer algunas chapuzas, lo que sea, y así nos vamos apañando todos en casa. Ahora me han dicho que tengo que acercarme a la cáritas parroquial de mi barrio para que me ayuden con el gasóleo, se lo comenté a mi esposa, pero ella no quiere porque le da vergüenza, yo por mi lo haría.

Ahora lo que más me preocupa es como decirle a mi hijo que su madre tiene cáncer, por si acaso se muere antes de que él salga en libertad. Otras veces me pregunto si la culpa es mía por haber abandonado a mi esposa.

Manuel Garcia Souto
Responsable Pastoral Penitenciaria