Viaje de Formación de Manos Unidas a Madagascar

Desde 1961 la Congregación del Sagrado Corazón de Raguse se instala Madagascar con 4 misioneras con vocación de servir a los más probres. Actualmente hay 120 hermanas divididas en 11 comunidades.

Esta es la crónica de del viaje de Formación de Manos Unidas a Madagascar.

Día jueves 16, de Fianarantsoa a Ambusitra

Antsirabé

Orfanato de las Misioneras del sagrado Corazón de Raguse

Ya anochece sobre Raguse en las afueras de Antsirabé la cálida bienvenida de las religiosas y las miradas curiosas de los niños y niñas del orfanato recargan nuestras pilas después de tantas horas de viaje. ¡Qué bien lo pasamos jugando con globos con estos chiquillos! Sus risas nos llegan al alma. Se los ve bien cuidados y hay una unión, una hermandad muy fuerte entre ellos.  Esto compensa en parte, la desdicha de haber sido abandonados o de no tener padres ni familiares. La cena preparada con tanto cariño, una cama limpia y el recuerdo de tantas caritas nos invitan a dormir.

Día viernes 17, Antsirabé

Orfanato, Colegio y comedor del Sagrado Corazón de Raguse

Visitamos la casa, colegio y orfanato de esta congregación italiana (aunque sólo había hermanas nativas). El precioso edificio destinado a los niños huérfanos fue construido por Manos Unidas para albergar a más de cien niños, sin embargo por absurdas leyes y trabas burocráticas hoy sólo hay treinta y una niñas y tres niños. La ley actual les obliga a tener dos cuidadores por cada diez niños y no pueden costear el sueldo de más gente. Hoy en día sus congregaciones sólo pueden enviar el dinero para costear los gastos del lugar, ellas no reciben ninguna paga y tampoco pueden pagar a personal externo. Estos niños estudian en el cole del convento y cuando las niñas cumplen los catorce años las envían a un centro de las hermanas Salesianas de Betazo para aprender administración y gestión, informática, etc. Y a los niños los mandan a los catorce años a un centro de formación de los salesianos. Los niños menores de tres años van a la Casa de las Hijas de la Caridad.

Hay en la zona una Organización francesa que atiende a los niños de la calle ya que en el convento no quieren estar, se escapan. Al colegio además acuden otros trescientos treinta niños y niñas. De ellos ciento cincuenta están apadrinados por otros organismos o particulares. El pozo de agua y el aula de informática también fueron financiados por manos Unidas. Después de acompañarnos de la mano (conservando los globos que les dimos la noche anterior, como si fuera el más preciado tesoro, pero ahora lleno de mocos y babas), a conocer su colegio y compartir bailes y cantos, los niños se retiran a sus aulas; y nosotros seguimos nuestro viaje. Qué duras son las despedidas pero cuánto me alegro de haberlos conocido!