• La entidad dispone de un total de 16 distribuidas por la diócesis

En este tiempo de alerta que atravesamos por el coronavirus, la red de viviendas de acogida de Cáritas Diocesana de Santiago desarrolla un amplio trabajo fundamentado en que es un recurso temporal que tiene como finalidad acoger, como medida de urgencia y transitoria, a personas y familias en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social. El programa de viviendas nace para dar respuesta a aquellas personas que, debido a su situación de vulnerabilidad, se han quedado sin acceso a la misma.

Las intervenciones que se realizan están centradas en asegurar su protección, fomentar su participación en su propio proceso de desarrollo y promover su autonomía a través de un acompañamiento y apoyo que facilite el acceso a los recursos más adecuados. La iniciativa pretende lograr una integración socio-laboral que favorezca la igualdad y mejore sus posibilidades de empleo tanto en el presente como en el futuro.

La institución dispone de un total de16 viviendas distribuidas por la diócesis: A Coruña, Santiago, Bertamiráns (Ames), Carballo, Pontevedra y Vilagarcía de Arousa, que significan unas 60 plazas de habitualidad. En el último ejercicio cerca del 80 por ciento de los moradores   fueron inmigrantes, destacando los procedentes de Venezuela,  Colombia  y Perú.

La atención de los usuarios de las viviendas la llevan a cabo voluntarios y técnicos de la entidad. Es importante tener en cuenta que el trabajo de acompañamiento de Cáritas con estas personas y familias se hace en coordinación con diversos profesionales, tanto de entidades públicas como privadas.

El perfil mayoritario de las personas participantes es el siguiente:

– Parejas jóvenes y familias monoparentales con hijos menores a su cargo.

– Inmigrantes.

– Sin apoyo sociofamiliar en España.

– Sin ingresos.

– En situación irregular.

– Con grandes dificultades para acceder a un empleo o que lo han perdido.

– A la espera de empezar a percibir alguna ayuda pública.

Normalmente estas personas vienen derivadas de los servicios de Atención Primaria de las Cáritas parroquiales e interparroquiales, habiendo pasado antes por Servicios Sociales.

El tiempo de estancia en la vivienda, salvo excepciones, es de tres meses, prorrogables por otros tres, algo que sucede habitualmente por la lentitud del proceso de regularización de la situación de los participantes y de la tramitación de las ayudas públicas.

La atención personal a las familias y a sus miembros es un recorrido que comienza en la dependencia y concluye en la liberación personal, en la recuperación de la autoestima y dignidad propia ,el abandono de la casa significa el regreso como miembros de pleno derecho a  la sociedad.