En el tiempo del Adviento, una invitación deportiva, gimnĆ”stica, rehabilitadora, llega nuestros oĆdos: āfortaleced las rodillas vacilantesā¦ā Artrosis aparte, el consejo de buscar un apoyo firme y una buena sustentación para recibir al SeƱor, contiene una gran utilidad. Una tentación frecuente para la humanidad es cimentar de forma endeble su existencia; en pies de barro; en promesas de espejismo en soberbia autosuficiente.
La fe y la esperanza necesitan fortalecerse, por supuesto. El ejercicio de la caridad contribuye a su robustecimiento. Pero, ¿y la voluntad? ¿Acaso no viaja débil junto al ser humano? Puede convertir a éste en un gigante épico o en un triste prisionero. Dejar de fumar, por ejemplo, mediante una férrea voluntad admira a propios y extraños. La incapacidad de controlar y administrar los propios instintos puede transformar amor en salvajismo.
Dicen que las nuevas generaciones son poco austeras, sufridas, o humildes. Que las de antes se curtĆan en mil dificultades, graduĆ”ndose ācum laudeā en mundologĆa y sentido comĆŗn. La fortaleza ayuda a encajar golpes y derrotas, asĆ como a levantarse y enfrentar la vida con el plan de siempre: la gracia de Dios. āĀæQuĆ© le parece la civilización occidental, sr. Gandhi?ā le preguntaron. āMe parece una excelente ideaā, respondió.
Manuel Ć. Blanco






