¿Cómo se está viviendo en esta quincena el Jubileo Peregrinos de la Esperanza?
El Papa, desde su primera alocución, ha mostrado la necesidad de un mundo desarmante y desarmado. Y propone a la Iglesia la necesidad de suplicar “al Señor que conceda valentía y perseverancia a cuantos están comprometidos en el diálogo y en la búsqueda sincera de la paz.”
En diversos foros, el Papa, también ha expresado, que en el camino de la vida y en el camino de la fe, cuando uno se siente “insuficiente” para la llamada recibida, a través del Evangelio, llega a conocer que “no debemos fijarnos en nuestras fuerzas, sino en la misericordia del Señor que nos ha elegido, seguros de que el Espíritu Santo nos guía y nos enseña todo.” Y, lo que, es más, sintiendo “la alegría de la fe y de la comunión” el cristiano no va a poder olvidar a “los hermanos y hermanas que sufren a causa de las guerras”.
Ser fiel a la palabra de Dios, recuerda el Papa, permite a Dios mismo hacer “morada en nosotros, nuestra vida se convierte en templo de Dios, y ese amor nos ilumina, y va entrando en nuestra forma de pensar y en nuestras decisiones, hasta alcanzar también a los demás, iluminando todos los ámbitos de nuestra existencia”.
Del uno insuficiente, el Papa nos muestra a Dios con nosotros, y que es importante incluir a la Virgen como compañera del camino de la vida ya que María “es signo de esperanza, a quien podemos implorar por su intercesión el don de la paz, el auxilio y el consuelo para los que sufren y, para todos nosotros, la gracia de ser testigos del Señor Resucitado.”
Ha usado estos dias, el Papa, varias veces la expresión alegría de la fe, pues para él, será esa alegría la que permitirá a cada cristiano llevar el amor de Dios “a todas partes, recordando que cada hermana y cada hermano es morada de Dios; y que su presencia se revela especialmente en los pequeños, en los pobres y en quienes sufren, y nos pide ser cristianos atentos y compasivos.”
En definitiva, en esta quincena el Jubileo, nos dice que en un mundo lleno de conflictos, quien tiene esperanza cristiana, con María, y siendo fiel a Dios se convierte en un faro de alegría capaz de tener compasión por cada hermano y hermana en los que verá una morada de Dios haciendo de este mundo un lugar mejor.
María Puy






