Es el templo más joven de la comarca y también un símbolo de concordia que acaba de cumplir 25 años. Se trata de la capilla de A Mercé, en A Pobra do Caramiñal, en la parroquia de Santo Isidoro de Posmarcos, cuyo cura titular, Marcelino Sánchez, no quiso que la efeméride pasase desapercibida e hizo gestiones para que la celebración contara con una figura de relieve. Logró que el cardenal y arzobispo emérito de Madrid y miembro del Consejo Episcopal, el gallego Antonio María Rouco Varela, escuchase su llamada y viajara para presidir los actos religiosos.
En A Mercé se encontraron dos religiosos que ya se conocían, el párroco y el ex arzobispo de Santiago, quien afirmó, al finalizar la eucaristía, que Marcelino Sánchez había sido un buen seminarista e incluso le preguntó sobre su primer destino. El cura barbanzano respondió con orgullo que su queridísima parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Moaña.
Se conmemoraba el día de la Virgen de la Merced y los 25 años de inauguración de la capilla, y Marcelino Sánchez consiguió que estuviesen presentes los artífices de la obra. Cabe recordar que su construcción fue consecuencia de una polémica surgida cuando la propiedad del pazo de A Mercé quiso cerrar al culto el anexo donde se veneraba a la santa, y los vecinos se manifestaron y encerraron impidiéndolo. Como solución, se gestionó el levantamiento de la capilla a poca distancia de la original. Por entonces, el párroco era José Carlos Alonso y, el alcalde, Isaac Maceiras, y ambos estaban presentes en los actos del jueves.
Aquella discreta dependencia de los primeros días es hoy un templo al que no le falta de nada. Tiene un retablo a su medida, del que Marcelino Sánchez explicó que en sus dos paños hay sendos relieves tallados en madera que representan la tierra y el mar, al contar la parroquia con los dos ámbitos. Cuenta, a su vez, con imágenes de los santos, el viacrucis y todos los elementos propios de un templo y, por supuesto, su fiesta, con el acto central: la procesión de las velas.
Para la celebración, el párroco no dejó nada al azar. Si pocas dependencias religiosas de la zona pueden presumir de haber acogido la celebración de una misa solemne oficiada por una autoridad eclesiástica del máximo nivel, la más joven tuvo ese privilegio este jueves, y de ello ha quedado constancia para la posteridad en una placa que dice: «Su eminencia reverendísima Monseñor D. Antonio María Rouco Varela, cardenal arzobispo emérito de Madrid, presidió la celebración de la eucaristía con motivo del 25 aniversario de la inauguración de esta capilla de Nuestra Señora de la Merced de Postmarcos», de lo que hizo lectura José Ortoño, párroco de San Martiño de Noia y arcipreste de Postmarcos.
Marcelino Sánchez llamó a Isaac Maceiras, alcalde cuando se inauguró la capilla, y al regidor actual, José Carlos Vidal Suárez, para que descubrieran la placa de metacrilato. Por su parte, Antonio María Rouco Varela, al final de los oficios, agradeció haber sido invitado a presidir la celebración. Su afabilidad dejó huella en las numerosas personas que acudieron a saludarlo o a fotografiarse con él, a lo que accedió gustosamente y siempre con amables palabras hacia todos. Tuvo tiempo de recordar los vínculos de A Pobra y Barbanza con el arzobispado de Santiago, del que fue titular, recordando los veranos que pasaba con los seminaristas en la finca del antiguo convento de San Antonio cuya adquisición, paradójicamente, le confirmó el alcalde que se estaba tramitando actualmente.
La sencillez del cardenal llamó mucho la atención, así como su lucidez y vitalidad. Marcelino Sánchez le regaló una pieza de Sargadelos del faro de Corrubedo como recuerdo de la visita; y el alcalde, José Carlos Vidal, una figura de piedra representativa del municipio.
Fuente: La Voz de Galicia






