Anxeriz, una parroquia del Concello de Tordoia en el arciprestazgo de Bergantiños

  • Las huellas de la religión | A menudo los límites administrativos no coinciden con los religiosos, y eso es lo que sucede con esta parroquia tordoiesa

A lo largo de nuestro territorio, es habitual que los límites administrativos civiles no coincidan con los límites de la administración religiosa. De este modo, en el municipio de Coristanco, catorce parroquias están integradas en el arciprestazgo de Bergantiños y una, la de San Vicenzo de Cuns, pertenece al de Soneira. Algo parecido sucede con Santa Mariña de Anxeriz, que desde siempre ha pertenecido al de Bergantiños, pese a estar enmarcada civilmente en el ayuntamiento de Tordoia.

La iglesia parroquial es un conglomerado que reúne distintas etapas constructivas, desde una fachada posiblemente levantada en el siglo XVIII, una espadaña construida en 1793, la reforma de la nave central y arco del presbiterio en el siglo XIX y la reforma del conjunto y construcción de las bóvedas a mediados del siglo XX, por el constructor Casiano Pazo Hermida.

En su interior, la iglesia se encuentra presidida por un sencillo retablo mayor de corte neoclásico, realizado por un ebanista o carpintero, interpretable a partir de la sencillez de la talla. En él se encuentra la imagen de la patrona, adquirida en 1806; así nos relata el archivo: «Mas da por descargo novecientos y ocho reales que entregó a Pedro Martínez, maestro carpintero vecino de Santiago para acabar de pagar la obra de la imagen nueva de la gloriosa patrona santa Marina, sus andas y forquitas, todo pintado como corresponde». A cada lado, una imagen de la Virgen del Carmen, de talleres compostelanos y realizada posiblemente a principios del siglo XX, juntamente con un san José que se encuentra en un retablo lateral; en el otro, un san Antonio, del siglo XVIII.

Retablos laterales

De todo el conjunto del patrimonio mueble destacan los retablos laterales, si bien se encuentran desfigurados por un severo repinte de pintura esmaltada blanca y purpurina. En la visita de 1742, el arzobispo Herrero de Esgueva ordenó hacer dos retablos para los altares colaterales, medida que fue cumplida en 1747: «Y otro [recibo] de Antonio de Meis Bazarra, escultor que hizo los colaterales de la iglesia». Este escultor, natural de Muros, formado en Noia y residente en Entrecruces en aquella altura, hizo numerosos retablos e imágenes para las iglesias de la zona; en los colaterales de Anxeriz se ven perfectamente las fórmulas decorativas que repitió hasta la saciedad en todas sus piezas: ovas, sartas de vegetación, lazos rizados, molduras en formas de ces, etcétera.

Estos retablos, según demuestran los libros de fábrica, se estuvieron pagando hasta 1751. Posteriormente, fueron pintados por mil quinientos reales por Francisco Pérez, pintor y vecino de Padrón, que policromó —del mismo modo— la imagen de san Roque, hoy colocada en el retablo del lado derecho; el izquierdo se encuentra presidido por el grupo escultórico de la Virgen del Rosario, que le ofrece esta corona devocional a santo Domingo y a santa Catalina de Siena, una obra que parece de finales del XIX o principios del siglo XX.

En cuanto a la orfebrería parroquial, el archivo nos da cuenta de que en 1774 se adquiere la cruz de plata. En 1790, el mayordomo de la fábrica daba «por descargo seiscientos veinte reales y diecisiete maravedís que pagó a don Jacobo Pecul Montenegro por el cáliz grande nuevo que hizo para esta iglesia». Sin embargo, en 1810, «da por descargo quinientos ochenta y dos reales coste del cáliz y patena, porque hurtaron los otros dos».

 

Fuente: Luis Ángel Bermúdez | La Voz de Galicia