- Una conmemoración que une pasado y presente en torno a un documento de 1.126
- Instituciones civiles, religiosas y vecindad reivindican el valor cultural, social y espiritual del monasterio.
- El municipio impulsa una programación anual para consolidar el monasterio como referente patrimonial
Bergondo vivió este sábado 21 de marzo una jornada histórica con la apertura oficial de los actos conmemorativos del 900 aniversario de la primera referencia documental del monasterio de San Salvador, uno de los enclaves más emblemáticos del patrimonio gallego. La celebración, desarrollada en la iglesia del propio cenobio, congregó a autoridades civiles, representantes eclesiásticos y a numerosos vecinos en un acto cargado de simbolismo, emoción y reivindicación cultural.
Bajo el lema “900 anos de memoria en pedra”, la cita sirvió para poner en valor no solo la antigüedad del edificio, sino también su papel como eje vertebrador de la vida social, espiritual y cultural de Bergondo a lo largo de los siglos. El acto, conducido por el periodista Alfonso Hermida, se desarrolló con un marcado carácter institucional y divulgativo, combinando intervenciones, música y contenido audiovisual.
La evocación histórica se situó en el 23 de julio de 1.126, fecha en la que la condesa Mayor Rodríguez, viuda de la casa de Traba, dejó constancia escrita de una donación vinculada al monasterio. Aquel documento, conservado en la actualidad por la Real Academia Galega, constituye el punto de partida de una historia que ha llegado hasta nuestros días. “No obligándome nadie, sino de propia voluntad inspirándome la gracia divina”, recoge el texto original, una frase que fue recordada durante el acto como símbolo de la trascendencia de aquella decisión.
La apertura del evento estuvo marcada por una escenificación solemne: un monje benedictino recorrió el pasillo central del templo para dar paso al inicio institucional, en una puesta en escena que conectó de forma directa con la tradición monástica que dio origen al recinto.
Un recorrido por nueve siglos de historia, fe y comunidad
El primer bloque de intervenciones reunió a diversas voces que abordaron el significado del monasterio desde perspectivas complementarias. El párroco de Bergondo, Rubén Aramburu, fue el encargado de inaugurar los discursos, apelando a la dimensión humana y comunitaria del lugar. En su alocución, destacó la importancia de la acogida y la hospitalidad, pilares de la tradición benedictina, e hizo un llamamiento a la convivencia en tiempos complejos.
A través de una metáfora, comparó el monasterio con una construcción en la que cada elemento resulta imprescindible: “Cada piedra es importante. Las que más destacan no estarían ahí sin las que sostienen la base”. Con estas palabras, invitó a la sociedad a reforzar la cohesión y a valorar el papel de cada persona en la construcción colectiva.
La abadesa del monasterio de San Paio de Antealtares, Sor Almudena Vilariño, aportó una mirada histórica y espiritual sobre la presencia benedictina en Europa. Subrayó que los monasterios no solo fueron espacios de oración, sino también centros de cultura, educación y desarrollo. Recordó que en ellos se asentó un modelo de vida basado en el equilibrio entre “ora et labora”, es decir, entre la oración y el trabajo, que dejó una huella profunda en la configuración del territorio.
Vilariño insistió en que el monasterio de Bergondo es “mucho más que piedra”, al ser fruto de generaciones de vidas orientadas a un propósito común. En este sentido, destacó su papel como lugar de encuentro entre fe y cultura, una dimensión que sigue vigente en la actualidad.
El presidente de la Reserva de la Biosfera Mariñas Coruñesas, José Antonio Santiso, centró su intervención en la relación entre patrimonio y entorno natural. Definió el monasterio como un ejemplo de equilibrio entre el ser humano y su medio, una idea clave en el concepto de reserva de la biosfera.
Santiso anunció la puesta en marcha de un espacio divulgativo en el propio recinto, que permitirá a los visitantes conocer de forma didáctica los recursos naturales y culturales de la comarca. Asimismo, puso en valor el papel del cenobio como referencia histórica para generaciones de vecinos, subrayando que “900 años no son solo una cifra, son la memoria viva de quienes nos precedieron”.
Por su parte, el portavoz del gobierno de la Diputación de A Coruña, Bernardo Fernández Piñeiro, destacó el carácter excepcional del monasterio como símbolo de identidad colectiva. En su intervención, señaló que la historia no se construye de forma inmediata, sino “piedra a piedra”, a lo largo del tiempo. En este sentido, defendió la necesidad de preservar este tipo de enclaves como legado para las generaciones futuras.
El representante provincial puso también en valor la riqueza arquitectónica del conjunto, desde sus elementos románicos hasta las influencias posteriores, así como la importancia de la colaboración institucional en su conservación.
Patrimonio vivo y compromiso institucional con el futuro
El segundo bloque del acto profundizó en la proyección futura del monasterio y en el compromiso de las instituciones con su conservación. El conselleiro de Facenda de la Xunta de Galicia, Miguel Corgos, calificó el cenobio como “un tesoro” no solo para Bergondo, sino para toda Galicia.
En su intervención, destacó que el edificio sigue vivo gracias a la actividad que alberga y al compromiso de la comunidad. “Los espacios históricos necesitan vida para no convertirse en ruinas”, señaló, en referencia al papel que desempeñan tanto el párroco como entidades sociales como Cáritas en el mantenimiento del lugar.
Corgos avanzó además que la Xunta está trabajando en la planificación de actuaciones de restauración en el templo, reconociendo la necesidad de intervenir en determinados elementos para garantizar su conservación.
El arzobispo de Santiago, Mons. Francisco José Prieto, ofreció una reflexión más amplia sobre la huella del monacato benedictino en Galicia. Recordó que estos monasterios fueron mucho más que espacios religiosos, ya que contribuyeron a organizar el territorio, impulsar la economía y fomentar la cohesión social.
Mons. Prieto destacó valores como la hospitalidad, profundamente arraigada en la tradición benedictina, y su influencia en el desarrollo del Camino de Santiago. Según señaló, estos espacios ayudaron a construir “una manera de entender la vida basada en el equilibrio, la comunidad y el cuidado”.
Asimismo, invitó a reinterpretar este legado no como una reliquia del pasado, sino como una propuesta vigente para afrontar los desafíos actuales, apostando por una convivencia más humana y sostenible.
Un proyecto colectivo que mira más allá de la efeméride
La clausura institucional corrió a cargo de la alcaldesa de Bergondo, Alejandra Pérez Márquez, quien destacó el carácter colectivo de la conmemoración y el esfuerzo conjunto de administraciones, entidades y vecinos.
Durante su intervención, subrayó que el monasterio es uno de los elementos que mejor representan la identidad del municipio, junto a otros enclaves emblemáticos. Recordó que se trata de un bien de interés cultural y de un punto clave dentro del Camino Mariñán, recientemente reconocido como itinerario cultural.
La alcaldesa anunció una programación anual que incluirá exposiciones, conciertos, representaciones teatrales y visitas guiadas, con el objetivo de acercar el monasterio tanto a visitantes como a la propia ciudadanía. “Queremos que este espacio siga teniendo vida y que sea un lugar de encuentro para todos”, afirmó.
Asimismo, puso en valor el papel de la comunidad en el mantenimiento del recinto, destacando la labor de voluntarios y colectivos que han contribuido a preparar el espacio para esta celebración.
Música, memoria y experiencia compartida
El acto estuvo acompañado por varias actuaciones musicales a cargo de Keilin y Vilariño, que aportaron un hilo emocional a la jornada. Sus interpretaciones se intercalaron con la proyección de audiovisuales que repasaron la historia del monasterio, ofreciendo al público una visión más completa de su evolución a lo largo de los siglos.
Tras la clausura del bloque institucional, los asistentes participaron en una visita guiada por el recinto monástico, que incluyó el acceso a la capilla de Santa Catalina y otros espacios de interés. Esta actividad permitió conocer de cerca elementos arquitectónicos y patrimoniales que forman parte de la historia del lugar.
La jornada concluyó con una degustación de vino acompañada de la tradicional Torta del Mosteiro de Bergondo, en un ambiente distendido que reforzó el carácter comunitario de la celebración.
Nueve siglos de historia que siguen escribiéndose
El monasterio de San Salvador, declarado monumento histórico-artístico, conserva importantes elementos del románico original, aunque ha sufrido transformaciones a lo largo de los siglos, como las derivadas de un incendio en la Edad Media. A pesar de las adversidades, el conjunto ha logrado mantenerse como un referente cultural y espiritual.
Situado en el «Camino Mariñán«, el cenobio ha sido testigo de la evolución histórica de Galicia y de la influencia de distintas corrientes culturales y religiosas. Su legado no se limita a la arquitectura, sino que abarca también aspectos como la organización del territorio, la actividad económica o la vida social.
Con el inicio de esta conmemoración, Bergondo abre un año de actividades que no solo miran al pasado, sino que proyectan el futuro de un espacio que sigue siendo símbolo de identidad. Nueve siglos después, el monasterio continúa siendo un lugar donde la historia, la comunidad y la memoria se entrelazan para dar sentido al presente y orientar el porvenir.







