La parroquia de Santiago de Arteixo vivió este domingo una de las celebraciones más significativas de su calendario litúrgico con motivo de la festividad del Corpus Christi.
A las 13:00 horas, tuvo lugar una solemne Eucaristía presidida por el cardenal arzobispo emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y concelebrada por el párroco, Andrés Trinquete, junto a varios sacerdotes de la comarca. El templo registró un lleno absoluto, con la presencia de numerosos fieles, familias, niños y niñas que este año recibieron la Primera Comunión y visitantes que quisieron sumarse a la celebración. El Coro Adonai puso la nota musical con el acompañamiento de sus cantos.
Antes del inicio de la celebración, el párroco dirigió unas palabras de bienvenida al cardenal, en las que subrayó el profundo vínculo que mantiene con la comunidad parroquial. Andrés Trinquete aprovechó además la ocasión para felicitar al cardenal por la próxima conmemoración del 50 aniversario de su ordenación episcopal, destacando «medio siglo de ministerio» al servicio de la Iglesia.

Durante la homilía, Mons. Rouco Varela centró su reflexión en el significado de la Eucaristía como fundamento de la fraternidad cristiana. «Somos hermanos en la Eucaristía», afirmó al comienzo de su predicación, invitando a los presentes a vivir la fe desde la comunión y el compromiso con el Evangelio. También evocó sus recuerdos de Arteixo, hizo referencia a anteriores celebraciones del Corpus y puso el acento en la importancia de cultivar «un corazón sensible» que busque «el bien, la verdad y la belleza».
En su mensaje destacó la defensa de la vida, recordó la celebración del Corpus en Madrid y animó a los fieles a mantener un corazón limpio, abierto al perdón, a la solidaridad y al amor al prójimo. Asimismo, destacó la presencia permanente de Cristo en la Eucaristía como fuente de esperanza para los creyentes y pidió la bendición de Dios para todas las familias.
Concluida la celebración religiosa, tuvo lugar la tradicional procesión del Corpus Christi por las calles del centro de Arteixo. El recorrido volvió a estar engalanado con alfombras elaboradas con pétalos de flores, arenas tintadas y otros materiales naturales que dieron forma a cruces, cálices, peces y diversos motivos litúrgicos.






